Fundado en 1910
Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Contar nubes tras los barrotes

Los españoles hemos dormido poco en la velada del enorme éxito de España, pero hay quien duerme todavía menos, inquieto por lo que le viene encima

En la feliz madrugada de la victoria de España me acordé de mi padre, lo cual me ayudó a dar su auténtica dimensión al enorme éxito conseguido. Él se murió en 2005, así que jamás vio a España ganando un Mundial (o al menos no lo hizo desde aquí abajo). En cambio nosotros ya llevamos dos. ¡Qué privilegio!

Todo el país se volcó con su selección, excepto las minorías separatistas y los socialistas catalanes y vascos. Se vio más claro que nunca el problema que envenena a España. Ahí fuera hay un pueblo unido que quiere a su nación, pero esa realidad innegable convive con un problema político muy agudo. Una imperdonable felonía del PSOE y de Sánchez ha provocado que la gobernación de la nación dependa de quienes la odian y aspiran a destruirla. Un disparate. Un absurdo. El padre original de esa traición socialista tiene nombres y apellidos, José Luis Rodríguez Zapatero, así que no puedo decir que me apene verlo sudando tinta en los juzgados.

Con la victoria de la selección todos hemos dormido poco. Pero estos días hay una persona que todavía lo hace menos. En su angustiado duermevela se pregunta si puede acabar contando nubes tras unos barrotes.

Se venía sospechando que Julio Martínez Martínez, el testaferro de Zapatero, que declara este martes, podría hacer un Aldama y tirar de la manta destapando todos los trinques del expresidente. Y parece que va a ser así. En un escrito remitido este lunes al juez, Martínez, más conocido ya como Julito, expresa su voluntad de «colaborar» con la justicia y «contribuir al esclarecimiento de los hechos».

Como aperitivo, Julito señala en su escrito al juez que Zapatero era el líder y cerebro de la consultora Análisis Relevante. Afirma también que el expresidente se llevó el 1 por ciento del rescate público de Plus Ultra, de 53 millones, a cambio de lograr la aquiescencia del Gobierno socialista para el mismo. Julito detalla que Zapatero les dijo a los dueños de la aerolínea el día 26 de febrero que había luz verde gubernamental, cuando el Ejecutivo lo aprobó el 9 de marzo. Es decir, estuvo en la cocina del asunto y se embolsó más de medio millón por ello. Los cobros fueron camuflados mediante empresas pantalla.

Todo indica que Julito va a cantar La Traviata en la Audiencia Nacional, lo cual tiene un enorme alcance político, porque Zapatero es el muñidor de parte de los acuerdos que le han permitido a Sánchez okupar el poder sin ganar las elecciones.

Pero además, la confesión de Julito puede remover columnas más altas que la del contador de nubes reconvertido en comisionista y joyero. ¿Por qué se ha aferrado Sánchez a Zapatero de este modo? ¿Por qué ha mantenido su confianza en él después del aparatoso descubrimiento de que tenía oculta una fortuna en joyas? ¿Qué hay, o ha habido, entre ambos para que Sánchez se ate a un hombre ya totalmente desacreditado y con un tenebroso futuro en los tribunales? ¿Les unen las maniobras políticas que han tejido juntos entre tinieblas? ¿Existen intereses económicos comunes e inconfesables? ¿Acaso se dan ambas circunstancias? Todavía no lo sabemos. Todavía...

La confesión de Julio Martínez Martínez puede acabar con Zapatero, pero hay que mirar ya más arriba. El veraneo en La Mareta, antaño animado por relajadas charlas de terraza con José Luis, tampoco será de dormir a pierna suelta para Pedro. Si Zapatero trincó con el rescate, las responsabilidades llegan más arriba, al presidente que en nombre del interés público otorgó una ayuda inexplicable a una compañía de origen venezolano que tenía un solo avión y fuertes deudas con la Seguridad Social española. También se verán salpicados cinco ministros de entonces, que colaboraron para hacer posible tan absurda operación al servicio de Zapatero. Comienza la cuenta atrás...