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en el recuerdoAlfonso Ussía

Cloaca

José Zaragoza es de la cuerda de los Simancas y las Lastras. Fuera de la política, no saben hacer una o con un canuto. Tampoco dentro de la política, pero en ese mundillo deteriorado y sometido al pesebre, no se nota tanto la aglomeración visceral del odio y la barbarie

Hay días que amanecen sin oportunidad ni sitio para el humor. El 24 de agosto, un miserable colgó en Twitter un vídeo con un mensaje podrido. Imágenes de los restos del avión en el que perecieron, sobrevolando Turquía, noventa soldados españoles que eran repatriados.

«Así repatriaba el PP», escribe el salvaje. Lo preocupante es que el salvaje, un vago que jamás ha hecho nada fuera de la política y menos que nada inmerso en ella, es un diputado nacional del PSOE. Se trata del catalán y catalanista José Zaragoza. No se ha disculpado. El PSOE no le ha reprendido, el PP no lo ha denunciado, y Twitter mantiene su cuenta abierta.

Conocí a este molusco en La Razón. Mantenía muy buenas relaciones con Casals y Marhuenda. Asistió a un acto de «La Razón de…» (creo que el protagonizado por María Teresa Fernández de la Vega. En aquellos tiempos vicepresidenta primera del Gobierno presidido por el padre de las góticas, y este ser insignificante fue sentado en la primera fila, competida entre autoridades y altos dirigentes de La Razón y Atresmedia.

Me llamó la atención Zaragoza por su agilidad al incorporarse para aplaudir y la extremada fealdad de sus zapatos, una modalidad de 'Gorilas' de tono marrón amarillento de deposición de bebés. Fue agasajado y mimado por el equipo directivo del periódico. «Has de saber, Alfonso, que en Cataluña estás protagonizando una gestión «excepcionalll». No recuerdo bien si el agradador de Zaragoza dijo «excepcionalll» con tres «eles» finales o «excepcionallll» con cuatro. Me atrevo a asegurar que fue con tres, la primera opción.

Ante una salvajada del calibre firmada por este cefalópodo, y haciendo una excepción, he comprado La Razón. Pero no se han enterado de lo que escribió el de la gestión «excepcionalll» en un ataque visceral de odio y perversidad. Con noventa soldados fallecidos en un accidente no se juega. En ABC, se le dedica al villano un recuadro y un comentario seco y herido bajo la imagen del tipejo firmado por Álvaro Martínez. Pero en La Razón los amigos son sagrados, y no han encontrado espacio para regañar un poquito al diputado socialista y gestor «excepcionalll».

José Zaragoza es de la cuerda de los Simancas y las Lastras. Fuera de la política, no saben hacer una o con un canuto. Tampoco dentro de la política, pero en ese mundillo deteriorado y sometido al pesebre, no se nota tanto la aglomeración visceral del odio y la barbarie. Zaragoza no ha escrito una infamia de alcantarilla. Se ha erigido como el amo de la cloaca. Hasta el mal puede degenerar en un mal mayor camino de lo peor. Sólo de un resentimiento crecido desde la depravación puede nacer semejante estrago maldito. Vómito de maldad. Asco repulsivo.

La Razón no tiene gente suficiente y se entera de pocas cosas. Por otra parte, hoy tocaba gratitud al gobierno, como se deduce de la lectura del artículo de Luis María Anson elogiando a Sánchez. Y lo siento porque ha sido mi casa y mi periódico durante 17 años. Pero el verano trae este tipo de problemas. Poca gente en la Redacción y un aluvión de noticias.

Claro, que siempre las noticias que se escapan son las que afectan a los que subvencionan. También es casualidad.

Zaragoza, es usted un indeseable. Un indeseable «excepcionalll» ó «excepcionallll». Pero indeseable.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 25 de agosto de 2021