De la confabulación judeo-masónica a la ruso israelí
Cada vez es más evidente lo que llevamos años diciendo: Sánchez busca el choque con el Rey. Y ayer lo demostró de forma muy explícita. Su crítica fue frontal y con mentiras. Yo creo que esa relación ya no se puede recuperar
La desvergüenza de Sánchez cada vez es mayor. Parece que ya ni prepara sus entrevistas con sus asesores. Porque lo de decir dos veces que el Rey lleva más de veinte años en el trono no se lo puede haber aceptado ninguno de los casi mil asistentes que tiene en Moncloa y que le preparan el «relato». Lo que lleva a pensar que lo improvisó. Y eso lleva a otra conclusión. Sánchez habló de las ganas que tienen muchos de que salga de la Moncloa porque ocho años se les han hecho muy largos. A mí el primero. Pero no tanto como a él los doce años de Don Felipe como titular de la Corona. Porque de doce a más de veinte hay el mismo recorrido que lleva él en Moncloa.
Yo soy de la teoría de que el Rey no tiene que pedir permiso a nadie para viajar dentro de España. Pero en este carajal de Gobierno que tenemos hemos escuchado a la ministra portavoz decir lo que yo pienso y a Puente lo contrario. Ahora Sánchez echa en cara al Rey no haber ido, para presentarse él como un valiente, que sí estuvo en Ceuta dos horas rodeado de guardaespaldas hasta el infinito. El trauma de Paiporta no lo superará nunca. Y eso es una amenaza para todos nosotros. Un trauma psiquiátrico que condiciona toda la actuación del presidente del Gobierno.
Como bien ha resumido Santiago Abascal, en la entrevista de Pedro Sánchez en la SER, un mes después de su última comparecencia, «ni una sola crítica a Marruecos, ni una crítica a Mohamed VI». Es evidente el empeño en salvaguardar al invasor. Y múltiples cifras de la economía, que como las que dan diferentes miembros del Gobierno sobre los menores no acompañados que hay en Ceuta, nunca coinciden ni entre ellas ni con la realidad. ¿Se puede hacer peor? Pues sí, porque con este Gobierno todo puede desparramarse más. Siempre.
A partir de ahí, decir que la culpa no es de Marruecos sino de una confabulación ruso israelí unida a la internacional ultraderechista verdaderamente supera toda ficción. Lo primero que tendría que hacer Sánchez es explicar quién forma parte de esa internacional ultraderechista. Si existe, tendrá miembros concretos. Y después aportar algún dato sobre la confabulación ruso israelí que, al oído, suena lo más parecido que recuerdo a la confabulación judeo-masónica que nos anunciaban en el régimen del general Franco.
Yo me pregunto si de verdad sus votantes se siguen creyendo esta vergüenza de argumentario de Sánchez. Yo me pregunto también si es posible que el nuevo presentador del programa estrella de la emisora de radio más escuchada de España no sea capaz de contra preguntar a un interlocutor que miente sobre un dato tan básico como los años que lleva el Rey en el trono. Será que quería ser agradecido al presidente del Gobierno por ir a su programa el primer día que lo dirigía. Muy notable estreno.
Cada vez es más evidente lo que llevamos años diciendo: Sánchez busca el choque con el Rey. Y ayer lo demostró de forma muy explícita. Su crítica fue frontal y con mentiras. Yo creo que esa relación ya no se puede recuperar. Entre otras cosas, porque Sánchez no lo quiere. Perdonen que insista, pero no paramos de mejorar.