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en el recuerdoAlfonso Ussía

Dinero para La Palma

Pero ya. Mañana es tarde para enviar el dinero. Menos fotos y más ayuda. La Palma lo exige y lo denuncia. La bellísima y calcinada isla de La Palma, verde de vegetación, negra de lava, azul de mar. Hermana y corazón de los españoles. Como Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, Lanzarote, la Gomera, Hierro, la Graciosa

El terrible despertar volcánico en la isla de La Palma, la más bonita del archipiélago, nos ha conmocionado a todos. Centenares de hogares, de huertas, de platanales, de vida y de modesta riqueza conseguida con el trabajo de toda una existencia, han sido devorados por la lava. He visto y oído testimonios de los más afectados, y me ha emocionado su aplomo y su grandeza. «Todo lo que tenía lo he perdido. Me ha quedado lo que llevo puesto. Y quiero pedir al gobierno que nos ayude ya. Pero vienen, se hacen unas fotos, y el dinero no llega».

Ignoro lo que tardará la Comunidad Europea en ayudar a los palmeños canarios que son tan europeos como los alemanes, el resto de los españoles y los húngaros. E ignoro con más motivos para la ignorancia, lo que se demorará, después de posar Sánchez con la lejana lengua de lava a sus espaldas, el dinero necesario que España tiene que repartir entre los damnificados de La Palma. Mientras se aprueba la cantidad justa y precisa me atrevo a sugerir un sistema de adelanto que haría viable el alivio económico de la catástrofe natural padecida por nuestros hermanos isleños. No creo que la propuesta formulada por la culta rubia de La Sexta sea tenida en cuenta. Proponía que las Fuerzas Armadas y los bomberos se unieran para apagar el volcán, como si un volcán en erupción pudiera apagarse con unas mangas de riego con agua a presión.

El volcán descansa cuando la naturaleza lo ordena, del mismo modo que despierta cuando la naturaleza lo decide.

Tenemos y padecemos el gobierno con más ministerios de Europa. Muchos de ellos, inservibles, inútiles y derrochadores. El ministerio del tonto –Garzón–, no sirve para nada y su ministro es como un pelele desautorizado por su innecesariedad. Que la mitad del presupuesto de ese chiringuito vuele hacia La Palma. Son casi 500 millones de euros los que maneja la tonta Irene Montero para sus bobadas ultrafeministas, transexuales y guarraditas obsesas. Que renuncie a 200 millones destinados a necedades y cochinaditas, y vuele el dinero a La Palma.

Son decenas de miles los asesores elegidos a dedo que asesoran a sus asesorados, que son ministros, secretarios de Estado, presidente del Gobierno, presidentes autonómicos y demás cargos incapaces de desarrollar sus gestiones por sí sólos. No me acuerdo de quién lo dijo, pero lo dijo muy bien, y creo recordar que pude ser yo. «Si un ministro necesita cien asesores, lo lógico es que uno de los cien asesores sea el ministro». Pues la solución no es otra que los miles de asesores que se forran y viven como rajás de nuestros impuestos, perciban la mitad de sus haberes en nómina o en negro, y vuele el dinero hacia La Palma. Porque no se trata de una necesidad sometida al futuro. Se trata de una necesidad inmediata que más de siete mil familias españolas, devastadas, arruinadas y malheridas, precisan para sobrevivir y darle sentido a sus vidas. Este país de gorrones, de sinvergüenzas, de enchufados, de vagos e inútiles con sueldos oficiales –y con tantísima gente buena y generosa–, exige que los gorrones, los sinvergüenzas, los enchufados, los vagos e inútiles, devuelvan a España a través de los palmeños, el dineral que se meten en los bolsillos como consecuencia de los dedazos políticos. Y si Almodóvar quiere producir una película, que la produzca él, que manda narices.

Pero ya. Mañana es tarde para enviar el dinero. Menos fotos y más ayuda. La Palma lo exige y lo denuncia. La bellísima y calcinada isla de La Palma, verde de vegetación, negra de lava, azul de mar. Hermana y corazón de los españoles. Como Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, Lanzarote, la Gomera, Hierro, la Graciosa y hasta la isla de San Borondón, la ínsula navegante de los maravillosos espejismos.

Ya.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 24 de septiembre de 2021