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Sydney Sweeney ha provocado una explosión de liberalismo entre el género masculino, algo que ocurre habitualmente cuando una mujer enseña las tetas. Tetas y ascenso del liberalismo radical, es algo que nunca falla. Han salido de nuevo cientos de hombres a defender la sacrosanta libertad de la guapísima Sydney Sweeney para enseñar su cuerpo como quiera y cuando quiera. Y lo entiendo, supongo que también nosotras defenderíamos el liberalismo radical, pongamos, por ejemplo, para el bellísimo Jude Bellingham, si se le ocurriera hacer un vídeo como el de Sydney: el chico es libre de enseñar ese cuerpo cuando quiera y como quiera, ¿o no?

Pues he aquí el problema, y por eso han salido muchas mujeres deportistas a criticarlo, que no las feministas woke, como dicen algunos. Las críticas vienen de las deportistas, y también de feministas de derechas, como yo misma. Sydney tiene la libertad para ganar dinero con los anuncios que quiera, por supuesto, y los demás también tenemos la libertad de llamar la atención sobre su retrógrado mensaje y la lamentable imagen para el deporte femenino y la igualdad de las mujeres. Tantos años peleando para impulsar el deporte femenino, el derecho de las mujeres a ser atléticas y fuertes y a competir, y aquí estamos otra vez, con la vieja y casposa imagen de las tetas para vender las apuestas deportivas a los hombres. Como si las mujeres no fuéramos aficionadas al deporte, además, cuando estamos hartas de que algunos medios acompañen las crónicas deportivas con «noticias» sobre el último desnudo de alguna influencer, modelo o actriz. Como diría Ramón Pérez-Maura, no paramos de mejorar.

Me pregunto qué opinarían esos liberales radicales entusiastas de Sídney si a Pedro Sánchez, que también es guapo, se le ocurriera promocionarse con una imagen desnudo. No le demos ideas, que ya está con lo de TikTok, me dirán, pero el ejemplo hipotético es útil, porque ya me imagino a todos los liberales de Sídney diciendo que eso perjudicaría la imagen de España, y que, por supuesto, la libertad de Sánchez para hacer un vídeo de desnudos tiene unos límites. Como en este punto muchos también me dirán, con razón, que Sánchez ocupa un cargo público y lo de Sweeney es privado, pongamos otro ejemplo privado.

Pongamos que otro actor guapísimo, y negro, Shemar Moore, tuviera la idea de hacer un vídeo desnudo con poses e imitaciones de monos para promocionar una casa de apuestas deportivas. Se caería el planeta atacando salvajemente la libertad de Shemar de desnudarse cuando quiera y como quiera. De hecho, tendría que emigrar a Marte. Sí, por lo mismo que a muchos no nos gusta el vídeo de Sydney, porque reproduciría las imágenes y los peores estereotipos que el racismo propaga sobre los negros. Porque contribuiría a fomentar el racismo en el deporte, porque haría mucho daño a todos los deportistas negros que luchan por erradicar el racismo del deporte.

Pero, claro está, no hay vídeos promocionales con desnudos de Jude Bellingham o de Shemar Moore, a los publicitarios del deporte no se les pasa por la cabeza. Porque su mentalidad y su idea del deporte y de las aficionadas al deporte siguen ancladas en el pasado, y así seguimos, viendo deporte mientras tragamos con sus casposas imágenes e ideas sobre el deporte y sobre las mujeres.