Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

El ganso transoceánico

Arrolladora expectación. Ante un inmenso auditorio abarrotado de sillones vacíos, de sillones sin culos, nuestro ganso peroró durante mucho tiempo, que se hizo corto y liviano para los cuarenta o cincuenta delegados y asesores de delegados que asistieron a su prédica

El ganso transoceánico, en su denominación científica «ánser tranoceánicus castejonis», es un ganso especial. Sus emigraciones y vuelos inesperados no responden a los ordenados cánones de la ornitología. Por otra parte, no se esfuerza durante el vuelo. Lo hace mientras consume jamón de alta gama bellotera y bebe a su capricho. También es conocido como Ganso Sánchez en la zona donde se ubica el Coto de Doñana, pero no es apelativo bonito. Es un ganso en alarmante y preocupante peligro de extinción, porque sólo queda un ejemplar vivo en la Tierra. Y lo malo es que su hábitat preferido es España. Como los ornitólogos tardan siglos en ponerse de acuerdo, todavía no ha sido señalado ni estudiado por un sólo nombre.

También se le conoce por «ánser fotographicus psicopatensis» y «ánser mentirosus mentirosus», es decir, doblemente mentiroso. Es fuerte, de considerable altura y cuando vuela se ajusta unas gafas de sol modelo Rayband que recuerdan, sin exagerar, a Kennedy. Es decir, Kennedy con gafas de sol Rayband ofrecía una imagen muy alejada del hortera de botellines, billares y futbolines.

Después de volar a la isla de La Palma para hacerse unas fotografías a muchas millas del volcán en erupción y de las lenguas de lava, desplegó sus alas en pos de Nueva York. Nueva York y Washington están separadas por un breve vuelo, pero nuestro ganso ha prometido no pisar Washington hasta que sea recibido por Biden, detalle que nos ayuda a vaticinar que jamás conocerá Washington. El ganso se ha quedado en Nueva York, en cuya sede de la ONU, había prometido intervenir en brillante discurso.

La ONU, como todo el mundo sabe, es una organización que no sirve absolutamente para nada y resulta carísima de mantener. Todos los enchufados del mundo terminan haciendo que trabajan en la ONU. Su salón de actos es espectacular, con sillones mullidos para más de tres mil enchufados y asesores de enchufados. Existen centenares de cabinas para los traductores simultáneos, y nuestro ganso se ha interesado por ellas, ahora que se va a prohibir el uso del idioma español en el Senado Español en beneficio de nuestros idiomas regionales y locales, como el catalán, el vascuence, el bable, el gallego, el panojo, el guanche y el alpujarreño. Me figuro que el vascuence será el batúa, la fusión de los siete dialectos vascones con el español prohibido, porque hasta principios del siglo XX los vascos que hablaban vascuence no se entendían con otros vascos que hablaban vascuence. Sus dialectos vizcaino, guipuzcoano, alavés, roncalés, benavarro, suletino y laburtano no siempre coincidían en las voces y los conceptos. La Torre de Babel, comparada con nuestro Senado, una milonga. Pero me he desvíado. Me refería al importante discurso de nuestro ganso en la ONU neoyorquina.

Arrolladora expectación. Ante un inmenso auditorio abarrotado de sillones vacíos, de sillones sin culos, nuestro ganso peroró durante mucho tiempo, que se hizo corto y liviano para los cuarenta o cincuenta delegados y asesores de delegados que asistieron a su prédica. Había más traductores simultáneos que delegados necesitados de la traducción. Finalizado el discurso, y después de ser efusivamente felicitado por el Ministro de Asuntos Exteriores español y el delegado de España en la ONU, nuestro ganso adquirió las normales chucherías que se compran en la Gran Manzana, y retornó volando hacia Madrid, zampándose durante el apacible vuelo, otro jamón de alta gama bellotera.

Su discurso completo, ha sido publicado por Le Journal de Cameroun y el Swahili Tanzania News. Merece la pena que adquieran ejemplares de sendos prestigiosos diarios.

Y ya ha aterrizado.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 24 de septiembre de 2021