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HorizonteRamón Pérez-Maura

Yo estuve allí

Me pregunto si el ministro Grande-Marlaska no tiene nada que decir al respecto. El ministro del Interior ¿no tiene la obligación de defender a sus subordinados? ¿O prefiere que sean condenados para dar una satisfacción a los socios de la mayoría parlamentaria?

En estos días en que Cándido Conde-Pumpido está preparando la amnistía del prófugo Carles Puigdemont, cuatro policías se sientan en el banquillo de los acusados por la lesión de un manifestante que les agredió durante el referendo ilegal del 1 de octubre de 2017. Es decir, gracias a este Gobierno y sus acuerdos, los que dieron el golpe de Estado se van todos a casa y los policías que siguieron las órdenes del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de impedir la celebración del referendo ilegal pueden acabar en la cárcel. La razón es que lesionaron a una persona que perdió un ojo. Y yo estaba allí. Y vi lo que pasó.

Aquel día, domingo, fui a Misa a las 9:00 a la Sagrada Familia. Allí me llevé una agradable sorpresa. Era tal la cantidad de extranjeros de múltiples nacionalidades que asistían al sacramento que la Misa no se ofició ni en español ni en catalán. Se dijo en… ¡latín!

Al terminar la eucaristía me dirigí al cercano colegio Ramón Llull, donde la Policía había interrumpido las votaciones y se estaba llevando las urnas. Y en la calle Cerdeña había enfrentamientos entre varios manifestantes que agredían a la Policía con adoquines y vallas de las de contener multitudes. La Policía disparó pelotas de goma contra los agresores y yo vi cómo una rebotó en el suelo e hirió en un ojo a uno de ellos. Este resultó ser Roger Español, que en 2019 había encabezado la lista JuntsxCat al Senado. Yo lo vi en el suelo gritando, supongo que de dolor. Porque en cuanto llegaron cámaras de televisión y una ambulancia y a él lo subieron a una camilla, empezó a hacer la «V» de la victoria con los dedos de su mano izquierda. Con la mano derecha se tapaba el ojo. Parece que había conseguido su principal objetivo: que hubiera víctimas de la Policía.

Inmediatamente entré en antena en COPE y conté lo que había visto, que después sería recogido en casi todos los informativos como un incidente de extrema gravedad.

Es bien sabido que la ley de amnistía la redactó el PSOE en colaboración con ERC y Junts, el partido del prófugo. Y dentro de la ley, el abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, un especialista en defender a la peor escoria, incluyó una única excepción a la amnistía: los actos dolosos que hubieran provocado la inutilidad de un órgano. Es decir, se incluyó un ajuste de cuentas específicamente contra estos cuatro policías, que pueden acabar siendo los únicos condenados por aquel golpe de Estado. Yo me pregunto si el ministro Grande-Marlaska no tiene nada que decir al respecto. El ministro del Interior ¿no tiene la obligación de defender a sus subordinados? ¿O prefiere que sean condenados para dar una satisfacción a los socios de la mayoría parlamentaria?

No sabemos cuánto tardará Conde-Pumpido en redactar la sentencia para amnistiar a Carles Puigdemont. Pero apuesto a que será bien poco tiempo. De lo que sí estoy seguro es de que el PSOE no va a mover un dedo en reformar esa ley para defender a los policías que cumplían con su deber. Y si van a la cárcel, que vayan.

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