Cartas al director
Una burla a Sevilla... y a la Justicia
Cabría considerar la elección de Sevilla por el PSOE, para su 41º Congreso Federal, como un gesto romántico hacia prebostes de la historia de este partido, como el denominado clan de la tortilla; aunque también, como acicate y apoyo para los gerifaltes socialistas sevillanos actuales, últimamente algo ayunos en su proverbial capacidad de mangoneo. Sin embargo, y analizado a posteriori, en realidad tal elección ha venido a ser una burla contra Sevilla y hasta contra la Justicia.
Basta comprobar que el Congreso no solo se desarrolló a la mayor gloria de un Pedro Sánchez y señora, cercados por imputaciones judiciales en torno a actividades de dudosa legalidad, sino que, por la anterior situación, llegaron a deslizarse acusaciones más o menos veladas contra los jueces, por el «acoso y derribo judicial» y la «cacería» desatada. Llegándose a traspasar las líneas rojas de la moralidad pública, cuando un emocionado Juan Espadas (secretario general del PSOE-A y marido de una señora experta en «guorperfe»), se dirigía gritando y dando las gracias a algunos condenados por el saqueo de los ERE allí presentes. Sin pedir perdón por los delitos cometidos y crecidos por el omnipotente Tribunal Constitucional de Conde-Pumpido, que se les muestra muy favorable bajo una «mayoría progresista», raro será que no acabemos indemnizando a los corruptos por el mal rato que se llevaron sentados en el banquillo. Algunos siguen progresando..., pero no precisamente en constitucionalidad.