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Cartas al director

Sobre los protocolos en residencias y sus denuncias

Un protocolo de actuación en una emergencia sanitaria muy grave resulta difícil de enjuiciar y criminalizar después de lo ocurrido. Es muy fácil ver al toro desde la barrera. En la arena es donde está el peligro. El que quiera que se ponga.

La Comunidad de Madrid es muy pequeña en superficie, y muy grande en el número de habitantes. Están todos los ministerios, todas las embajadas con sus correspondientes funciones, muchas universidades con muchos alumnos, tiene dos grandes estaciones de trenes, una importante red de metros, no sé cuántas estaciones de autobuses tiene, dispone de un gran aeropuerto internacional que permaneció abierto. Todo eso condicionó mucho trajín de personas en los primeros días y en las primeras semanas sin saber, a ciencia cierta, el mecanismo de transmisión del virus, la gravedad de su patogenia, su alta capacidad de producir mutaciones, sus tratamientos paliativos o su tratamiento eficaz y efectivo, su antisepsia, y las mejores medidas de higiene sanitaria y autoprotección.

Por lo tanto, habría que preguntarse si el Gobierno de la Nación cogió el toro por los cuernos desde el primer día. Él tenía toda la capacidad de recibir información internacional sobre un problema infectocontagioso que se declaró pandemia. Hay muchos datos que demuestran lo contrario, uno de ellos, la gran manifestación del 8 de mayo del 2020 autorizada, y en la que hubo muchísimos contagios de gente joven que contagió a personas mayores, muchas de ellas, en las residencias. Otro gran problema fue el descontrol de mascarillas, respiradores y equipos de autoprotección.

Los hospitales que había en la capital y provincia, eran los que había. Y los equipos de autoprotección, respiradores y camas, eran los que tenían. El personal sanitario desde conductores, celadores, auxiliares, enfermería y médicos en las distintas especialidades, eran los que había, y lo dieron todo, como buenos profesionales de la salud. Y los traslados a hospitales se hicieron en base a la capacidad de camas disponibles hospitalarias, y a los que no se trasladaron se les aplicaría todo lo disponible que, con el tiempo, se iba conociendo en cuanto a tratamiento, cuidados, higiene y antisepsia.

Manuel León Vega

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