Cartas al director
Sólo hay una solución a este bloqueo
Después del absurdo y esperpéntico ridículo de Pedro Sánchez en la cumbre de la OTAN, foto incluida, apartado en una esquina vergonzante, lo único que le ha faltado es que lo pongan cara a la pared con las orejas de burro, como se hacía con los alumnos impresentables y díscolos, en las escuelas del franquismo.
Es que hay que tener la cara dura para afirmar que le siguen dando la razón porque en el comunicado último de la cumbre se habla del compromiso del 5 % del PIB de los «aliados», pero no de «todos los aliados». Este hombre se cree que los europeos son tan incautos como son algunos españoles. Se sobreentiende que al tratarse de un documento consensuado, en donde aparece la firma de los respectivos presidentes, incluido la firma de este señor, los aliados son «todos », sin excepción. Que se hubiera atrevido a no haberlo firmado, pero claro es tan desleal como cobarde. Esa «no firma» conllevaría a la autoexpulsión de la OTAN. Y hasta un sujeto patológico congénito como Pedro Sánchez lo sabe. Y si se le pasó por su patológica cabeza, se lo habrán advertido. Ha puesto su firma sanseacabó. O sea, que España, como el resto de aliados, aunque ya no sea el presidente, en 2029, tendremos que gastar un 3, 5 % de nuestro PIB en defensa, sin más cortapisas.
Por lo tanto, el «peligro» para España y para Europa, de Pedro Sánchez, solo se salva con una única opción: No va a dimitir, no va a anticipar las elecciones porque las perderá. Pero si el Tribunal Supremo le pide el suplicatorio, y puede ocurrir con mucha facilidad al ritmo de las investigaciones de la UCO y judiciales, y el Congreso lo concede, que lo harán, porque nadie querría ser cómplice de un presunto y principal corrupto, entonces sí se irá. La Justicia es la única vía para superar esta trágica y corrompida etapa institucional de España. Y, cuánto más pronto, mejor.