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Cartas al director

Un 'barril de pólvora' anda suelto

Santos Cerdán tomará el turrón en cualquier sitio, menos en Soto del Real, por decisión del juez Leopoldo Puente, que no aprecia ya riesgo de destrucción de pruebas, algo en lo que no coincido, ni de fuga en el ex 'número tres' del PSOE y hombre de confianza de Pedro Sánchez.

Me alegra la decisión judicial: nadie debería sufrir las penas accesorias, nunca contempladas en el Código penal, de Telediario, en la cárcel. Bastante negro es el panorama que le espera: el informe demoledor de la UCO nos ha mostrado claramente quién es, quién era, el hombre a quien, contra toda evidencia y sospecha, Pedro Sánchez confirmó como 'número tres' del PSOE en el congreso federal del partido. Ya se dijo en su día sobre lo que ya empezaba a publicarse en algunos periódicos sobre trapisondas muy sospechosas de Cerdán que le inhabilitaban para ocupar un cargo tan alto en el partido que gobierna en la cuarta potencia de la Unión Europea.

Designar, más bien que reelegir, a Santos Cerdán fue un capricho casi de autócrata, un gesto testicular, una muestra más de la ceguera, pero también del insoportable síndrome de Hubris que anega el corazón y el cerebro de quien es casi omnipotente presidente, secretario general y resiliente máximo en este país. Creo que ahora Sánchez lo paga. Porque poner en libertad (hasta el juicio y la sentencia, que va a ser sin duda muy dura) a quien ha protagonizado tantas portadas con las revelaciones de sus escándalos de corrupción, puede que amanse a esa inmensa fuente de conocimientos indeseables para el poder que es Santos Cerdán.

Pero ahora un barril de pólvora anda suelto, con la mecha presta a ser encendida: cualquier cosa que diga el ex secretario general, como cualquier cosa que digan el exministro (y aún increíblemente diputado) Ábalos o su pintoresco lugarteniente Koldo García, puede implosionar en el corazón mismo de La Moncloa. Porque ya la sede de Ferraz se ha convertido, ahí tuvo razón Feijóo en sus afirmaciones de este miércoles en el Congreso, en una no sé si ya irreversible cloaca. Quedo a la espera de que Santos Cerdán, que tanto ha insistido en su presunta inocencia, convoque, ahora que está libre, una rueda de prensa y deje preguntar lo que les parezca oportuno a los periodistas.

Genaro Novo

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