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Cartas al director

¿Protección o control? La paradoja de los 16 años

Observo con profunda estupefacción el reciente anuncio del presidente del Gobierno sobre la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años. Una medida que, bajo el barniz de la protección, esconde una contradicción flagrante y un ataque directo a la potestad de las familias.

Resulta paradójico, por no decir hipócrita, que este mismo Gobierno promueva y defienda que una menor de 16 años tiene la madurez suficiente para someterse a un aborto sin el consentimiento, ni siquiera el conocimiento, de sus padres, pero al mismo tiempo la considere incapaz de gestionar un perfil en una red social. ¿En qué punto queda la coherencia legislativa? Para decisiones irrevocables sobre la vida y la salud, el Estado excluye a los padres; para el ocio digital, los sustituye mediante la prohibición.

Desde las asociaciones de familias numerosas tenemos claro que la clave no es prohibir, sino educar. La verdadera protección no emana de un decreto estatal, sino del acompañamiento diario en el hogar. Debemos apostar por la formación de los padres para que seamos nosotros quienes enseñemos a nuestros hijos un uso responsable de la tecnología, implementando controles parentales y normas claras en casa.

La solución pasa por despegarnos más del móvil y apostar por más planes en familia, recuperando espacios de comunicación que la tecnología nos ha robado. Sin embargo, esta medida parece tener un trasfondo más inquietante: el control de la información personal y la limitación de la libertad de los usuarios.

Estamos ante una muestra más de una deriva intervencionista que pretende que los hijos no pertenezcan a su familia, sino al Estado. Señor presidente, los hijos son de sus padres, y es a nosotros a quienes nos corresponde la tarea de educarlos en libertad y responsabilidad, no a una administración que solo sabe tutelar a golpe de prohibición mientras erosiona nuestra autoridad parental.