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Cartas al director

Agricultores y médicos

La semana pasada hubo en Madrid dos manifestaciones de ámbito nacional. El día 11, de agricultores, para frenar el tratado con Mercosur, y el día 14, de médicos, para conseguir un estatuto médico propio.

Ambos son colectivos poco propensos a las manifestaciones, pero que últimamente se están manifestando con frecuencia porque han llegado a una situación difícil de sostener y que cada vez va a peor.

No se quejan de que tengan que trabajar duro, eso lo tienen asumido como algo inherente a su profesión. Se quejan de que los utilicen como «moneda de cambio» en negociaciones en las que están infrarrepresentados. Se quejan de la creciente burocracia que les asfixia y no les permite concentrarse en su trabajo. Se quejan especialmente de que las decisiones que les afectan a ellos, y que repercuten negativamente en toda la población, se toman en despachos muy alejados de la realidad que se vive día a día en los quirófanos de urgencias y en los campos de labranza.

Esas decisiones han permitido la competencia desleal por parte de otros países y el consiguiente hundimiento del precio de algunos productos a niveles de hace 20 años, aunque a los agricultores les cuesta el doble producirlos y los consumidores pagamos el triple en las tiendas.

Mercosur es un ejemplo más de esa competencia desleal, disfrazada de libre comercio, a cambio de favorecer los intereses de otros colectivos, mientras que a los consumidores nos priva de alimentos de proximidad, que tienen más garantías sanitarias y ecológicas que los que vienen de miles de km de distancia, donde está permitido utilizar productos prohibidos en la Unión Europea por su demostrado potencial cancerígeno. Para soportar un viaje tan largo precisan fungicidas y muchos conservantes, además de la huella de carbono que suponen.

Por su parte, el Estatuto Médico propio es algo que está vigente en otros países europeos y cuya ausencia aquí impide que los médicos puedan decidir, entre otras cosas, sus condiciones de trabajo y sus necesarios descansos. Actualmente se ven obligados a jornadas maratonianas que sería impensable aplicar, a día de hoy, a otros colectivos de trabajadores, tanto sanitarios como no sanitarios, lo que además pone en peligro también a los pacientes porque no son atendidos en condiciones óptimas.

Si no se consiguen las reivindicaciones planteadas en dichas protestas, las consecuencias serían, por un lado, el cierre masivo de explotaciones agrarias por ser inviables, con la consiguiente pérdida de la soberanía alimentaria y de la alimentación saludable de proximidad.

Y por otro lado, la huida masiva de médicos jóvenes bien formados del Sistema Nacional de Salud, con la consiguiente disminución de la calidad de la atención sanitaria pública española.

Hacemos un llamamiento a los medios de comunicación para que se hagan eco de dichas reivindicaciones y visibilicen dichas manifestaciones, tan justificadas como necesarias.

Y rogamos a los ciudadanos que disculpen las molestias y que apoyen a ambos colectivos porque está en juego la salud de todos.

Apoyemos hoy a nuestros agricultores y médicos, para no tener que depender mañana de los de terceros países y para que España siga siendo líder mundial en longevidad y vida saludable.