Cartas al director
El odio como herramienta política
Ahora parece que Pedro Sánchez le preocupa la irrupción del odio, en plataformas y otras aplicaciones de redes sociales. Como si fuera algo externo y ajeno a su estrategia y a la polarización qué el mismo utiliza en su propio beneficio político personal.
Señor Sánchez, el odio como herramienta política es tan antiguo como la escena de 2001 una odisea en el espacio, cuando un simio semihumano aprende a utilizar un hueso animal para aplastar la cabeza de otro semejante, pero de un grupo rival. Y no hago comparaciones.
Pero, dejando aparte el símil, y en épocas modernas, en vísperas de las elecciones de 1931, Largo Caballero, líder socialista, ya lo planteó. Y, más cerca en el tiempo, en una entrevista de Zapatero con Gabilondo, en la campaña electoral del 2008, ya defendió la necesidad, cuando dijo eso de que «nos conviene de que haya tensión» para favorecer la victoria de la izquierda. La polarización extrema es la esencia y la materia de la que se nutre el odio entre la ciudadanía.
Y los escraches como «jarabe democrático», ¿de dónde procede? De la misma ultraizquierda que son sus socios. Los del 'No a la guerra', pero sí a la violencia contra los enemigos políticos y la Policía, que tanta ilusión le hacía a su ex vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias.
Lo que ocurre es que Pedro Sánchez está desesperado por la inminente debacle electoral. Y no puede soportar perder sus elecciones, sean cuales sean en ese momento. Y utilizará los medios, legales o no tan legales, para impedir su derrota. Caos antes de que llegue la libre alternancia.
El odio solo debe ser perseguido cuando le perjudica, y tiene miedo al pueblo, como en Paiporta. El gran censor, cuando su cuenta de resultados es desastroso. El odio no tiene origen en las plataformas, sino en atacar a la oposición y abandonar a la sociedad civil a su suerte.
«Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos». 10 de febrero de 1936. Ya se sabe lo que ocurrió.