Sánchez ya ha decidido: los invasores se quedan
Mandar al menor por delante y con pleno acuerdo de sus mayores. El objetivo: conseguir a través suyo que luego toda la familia logre entrada y residencia en España. Eso no lo cuenta nadie, pero también hay que decirlo
Tres semanas después de la invasión y con el sátrapa de La Mareta en huelga de brazos inertes en su deber de defender nuestras fronteras, los intereses de la nación y la seguridad y bienestar de los ciudadanos españoles, los de Ceuta lo son, señor Sánchez, su decisión tras muchos penosos días de buceo ya está clara, en realidad lo ha estado siempre para quien quisiera ver más allá de la monserga ministerial. La prodigiosa «solución» presidencial al problema es que los 10.000 que se han quedado ocupando Ceuta nos los tenemos que comer con patatas todos nosotros.
Lo tuve claro desde que el Petiso Pomposo, que buenos son los giros argentinos para ciertas descripciones, el tal Albares, declamó con engolada voz que todos, grandes y chicos, sin excepción, serían con toda celeridad repatriados. De inmediato quedó todo claro. Iban a hacer exactamente lo contrario, pero necesitaban tiempo para ir madurando la patraña y la forma de que nos la tragáramos.
Lo que decía el infausto era algo muy en razón y lo único que se supone debe hacerse cuando te invaden. O sea, devolverlos al lugar y por el lugar de donde habían venido y por donde habían entrado sin que nuestro gobierno hiciera nada, pero que nada de nada, a pesar de los muchos indicios y avisos. Entraron en avalancha, más o menos 80.000, como la población de Ceuta al completo, camparon a sus anchas un día y una noche y siguiendo después órdenes y consignas marroquíes, regresaron 70.000 y 10.000 decidieron quedarse y allí se han tirado y siguen sin que el Gobierno español haya hecho otra cosa, amén de montar una pasarela de ministros y un par de performances con Sánchez haciendo como que se reunían y «evaluaban». En realidad, estaban optando por el estado cataléptico, pero en modo busto parlante para acudir en tropel a la palanganera TVE autoelogiarse sin rubor alguno y decir lo bien que iba todo. Y sí, muy bien para quien mueve la manija y tiene el control de la situación, el rey marroquí.
Pero para España una nueva humillación, otro «trágala», un par de sacos de mentiras más y una sensación de debilidad extrema por un lado, ante los invasores y sus «autores intelectuales» y de gobernanza tiránica y de desprecio absoluto a la población, con ya mofa, befa y escarnio para los ceutíes rematada encima por el recochineo de que quien debería estar a su lado, amén de parecer estarlo cada vez más del 'enemigo', considera que es cosa tan baladí que no tiene por qué suspender su holganza vacacional. Y ahora ya toca y poco a poco ir montando la farsa para aderezar el engaño.
Pueden ya dar por hecho lo que viene ahora. Primero las pobres niñas a la Península, luego desalojo de playa pero para instalarlos, provisionalmente, claro, y por supuesto ya proveer todo para ellos. Mañana llegarán otras «medidas». De todo tipo. Cualquiera vale menos una. De expulsarlos de inmediato ya ni se habla.
Cataratas de propaganda caerán sobre nosotros para intentar meternos a martillazos que lo que hemos visto con nuestros ojos y los afectados sintieron en sus carnes no era tal y lo clave, que lo que había que hacerse y dijeron que harían ya no porque no se puede.
Pero claro que se puede. Es más, es lo que debe, exigen la inmensa mayoría de ciudadanos e incluso nos indica hasta la muy meliflua en estos casos Unión Europea. Es lo que contemplan sus leyes y lo sucedido requiere. Sánchez ya ha hecho mal suficiente con la regularización masiva de más de un millón de ilegales que con la reunificación familiar se pondrá en más de tres y hasta cuatro. De aquí no solo es una muy peligrosa irresponsabilidad, sino que crea, y lo de Ceuta lo reafirma, un peligroso efecto llamada. Pues lo que hemos venido a decir es que violar cuantas leyes al respecto quieras que a la larga sales ganando. Vamos que nuestras leyes las pueden pisotear cuanto les vengan en gana. En España los únicos que tienen que respetarlas somos los españoles.
Para el final dejo por qué astutamente el sanchismo ha comenzado la función de teatro, lo de los menores no acompañados (Menas). Y para darle mayor carga emocional y que nadie se atreva a hablar en contra comenzar por las «niñas». Y también aquí es preciso decir la verdad aunque te linchen. Esos «menores no acompañados», aunque en esta ocasión bastantes no venían solos, pero luego sí los dejaron, tienen por supuesto familia, madre y padre y hermanos. Y como saben muy bien quienes por experiencia lidian con esos asuntos la fórmula patentada por Marruecos se ha demostrado la más eficaz, útil y casi infalible. Mandar al menor por delante y con pleno acuerdo de sus mayores. El objetivo: conseguir a través de él que luego toda la familia logre entrada y residencia en España. Eso no lo cuenta nadie, pero también hay que decirlo.