Cartas al director
Un gaditano en el mar Rojo
Las aguas del Golfo Pérsico vuelven a estar incendiadas con la campaña bélica actual entre los EE. UU. e Israel contra Irán. Una dinámica bélica que puede acrecentarse tras los últimos anuncios por parte de los hutíes del Yemen que amenazan con tomar el control del estrecho de Bab el-Mandeb. Una geografía determinante cuyo valor ya fue apreciado a finales del siglo XIX por un marino de Cádiz: el teniente de navío de 1º clase Juan Pastorín y Vacher. Nacido en 1845, tuvo la responsabilidad encomendada por el Gobierno español de buscar la mejor ubicación, en el estrecho de Bab el-Mandeb, para establecer una base carbonera y naval para España.
La justificación y el objeto de atención eran las Filipinas puesto que la inauguración del Canal de Suez en 1869 acortó la distancia entre la metrópoli y el archipiélago asiático. El marino gaditano embarcó en el cañonero Elcano, como comisionado del Gobierno español para buscar un emplazamiento adecuado a la envergadura de su misión. Pocos días antes de su partida Pastorín recibió, el 12 de enero de 1887, unas instrucciones reservadas de parte del ministro de Estado Segismundo Moret con el siguiente objetivo: «buscar y adquirir un puerto que pudiera servir a España de refugio para un buque y depósito de carbón bien en la costa Africana del Golfo de Adén bien en la referida costa pero dentro ya del mar Rojo, habrá sido visitado y reconocido detalladamente toda la extensión de costa marítima desde la Isla Socotora hasta el Cabo Ras Sumeria en el estado de Bab-el Mandeb y además el grupo de islas inhabitadas llamada Jebel-Zukur en el Mar Rojo».
Finalmente, la lentitud de la política española fue responsable, en última instancia, de que a España se le escapase la oportunidad de mantener un punto estratégico de primer nivel en el Mar Rojo.