Fundado en 1910

Cartas al director

Muerte de dos poetas

Hace noventa años, recién comenzada la Guerra Civil, Federico García Lorca fue asesinado en Granada.

Cuatro días después, su amigo José María Hinojosa era asesinado en Málaga, junto con su padre y su hermano. Como Federico, Hinojosa era andaluz y procedente de una familia acomodada. Como Federico, era poeta; su poesía alcanzaba una extraordinaria combinación de musicalidad tradicional e imágenes surrealistas.

Como Federico, formaba parte de la Generación del 27. Frecuentó la Residencia de Estudiantes y fue amigo de Luis Buñuel y Salvador Dalí, que colaboró en alguno de sus libros. También se relacionó con personajes como Alberti, Prados, Altolaguirre, Cernuda, Aleixandre, Bello y Moreno Villa.

Como Federico, había viajado y entrado en contacto con las vanguardias internacionales. Sus viajes habían sido fuente de inspiración de su obra.

Pero un detalle hace que sus muertes sean recordadas de manera muy distinta. A Federico García Lorca lo mataron en la retaguardia nacional. A José María Hinojosa lo mataron en la retaguardia republicana.

Federico se convirtió en símbolo de la represión franquista. Se conmemora el aniversario de su muerte con numerosos artículos y homenajes. Muchos lamentan que no se encuentren sus restos.

José María Hinojosa yace en una fosa común. Muy pocos conocen su obra. No recibe homenajes. Nadie llora su muerte. El Portal de Historia Hispánica, generalmente ecuánime, distingue las muertes: Federico García Lorca fue «asesinado». José María Hinojosa fue «fusilado».

Quien quiera sacar conclusiones, que las saque. Quien prefiera no hacerlo difícilmente cambiará su mirada. Sirva esta estrofa suya, casi un epitafio presagiando su fin, para dar testimonio de su calidad poética y cerrar estas líneas:

«Herido siempre, desangrado a veces

y ocultando mi sangre sin riberas,

llevo mis pasos presos entre nieblas

y mis miradas van sobre cipreses».

José María Sanz-Magallón

Más cartas al director

tracking

Compartir

Herramientas