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Cartas al director

El duro otoño que nos espera

Aunque no lo parezca todavía, el verano agota sus últimos días entre tormentas y en breve comenzará la cuesta de otoño, con más de uno y de dos con dificultades para llegar al final de mes, en todo el país, porque no hay nada más que fijarse en la inflación, que ya está por encima del cuatro por ciento y todavía falta la llegada del frío invierno. Nuestros dirigentes políticos nos venderán una vez más que la macroeconomía va muy bien –y así será, porque eso se nos escapa a la mayoría–, pero la microeconomía, que sí conocemos, porque es la más cercana, la de los hogares, nos dice que en cuanto llegue el frío, con las previsiones de precio del gas y de la electricidad, muchos hogares no se podrán permitir encender la calefacción y eso es una pena, aquí y en Ceuta, que no debemos olvidar a nuestros compatriotas. No quisiera imaginarme lo que será con los campamentos improvisados y la llegada del invierno.

La cuesta de enero no será sólo dura en lo económico, sino también en lo político, porque como todos sabemos en 2027 tenemos elecciones de todo tipo y los políticos de los distintos partidos comienzan a sacar los codos, pero no por defender los intereses de los ciudadanos, sino por colocarse ellos en las mejores posiciones para lograr unos resultados que les garanticen otros cuatro años de muy buena vida y poco trabajo. Todo ello, con el voto de los miles y miles de inocentes que sufren la cuesta de otoño, tendrán dificultad para poner la calefacción y apenas llegarán a fin de mes. El timo de la estampita sigue en vigor. El futuro que les espera a los ceutíes es muy incierto porque cada día que pasa la situación es más tensa y aquello es un polvorín a punto de explotar.