Cartas al director
Los inhumanos
Satisfecho de haber cumplido su promesa de la sesión de investidura del primer presidente del Gobierno de España perdedor de las elecciones, Pedro Sánchez insiste en seguir construyendo su muro entre españoles.
A un lado estaría la « gente de a pie», la vulnerable y pobre, la que entrega su libertad a cambio de techo y comida, la que se dice «antifascista», en general, la que dice Sánchez que le vota.
Al otro lado, los propietarios, los empresarios, los «fascistas» que defienden la libertad, los que no votan a esta izquierda corrupta y/o descerebrada.
A los primeros hay que protegerles por razones de «humanidad» y los segundos son el grupo de los inhumanos. Un recuerdo para aquel grupo desternillante que nos dejó himnos como aquel «me duele la cara de ser tan guapo» que, por cierto, encaja con el proyectista de este muro.
Es de locos porque antes estábamos todos juntos frente al poder y ahora el poder se alía con la mitad de la población contra la otra mitad. Todo un logro: dividir tu país como forma de gobierno.
Y resulta que hay a quien le cuela el rollo.
E incluso, al amparo de ese muro, podría Sánchez convocar elecciones presentándose como Robin Hood. El mismo que no cambió su veraneo en la piscina de La Mareta aunque 80.000 personas colonizasen las playas de Ceuta.
Democracia o muro, para estamparnos contra él.
Desmontar el muro es el primer y arduo trabajo del Gobierno de España, si alguna vez España vuelve a tener un gobierno para todos.