Cartas al director
El error humano. Su origen
«España ha sufrido durante siete años un régimen de absoluta anormalidad en el Poder público, el cual ha usado medios de tal modo anormales, que nadie, así, de pronto, podrá recordar haber sido usados nunca ni dentro ni fuera de España, ni en este ni en ningún otro siglo.»
Esta cita no es de nigún articulista o politólogo del presente, escrito a la luz de los últimos acontecimientos, durante este funesto año que, si Dios quiere, muy pronto acabará. Los muertos de Adamuz, la tragedia de la invasión de Ceuta y vuelta a lo anterior, por un accidente «inexplicable» en una pequeña localidad toledana y con 69 muertos «provisionales». Lo cierto es que el contenido de la reseña muy bien podría ser actual pero, no.
La reseña es del comienzo del artículo del, posiblemente, mejor cronista de la España de los últimos cien años, José Ortega y Gasset, en su famoso El Error Berenguer, publicado en el diario El Sol, el 15 de noviembre de 1930.
El «error». Siempre, tras una tragedia nacional, se achaca a un error personificado en alguien. Ortega señala al general Dámaso Berenguer, tras la dimisión del general Miguel Primo de Rivera. En 2026 el «error humano» de los accidentes ferroviarios no es tal, no es fruto de una mala decisión técnica del operador de turno. Esto es una simplificación absurda que incrementa y ofende el mayúsculo dolor insoportable de las víctimas. El error se debe señalar al fallo del sistema de seguridad obsoleto, y la gravísima irresponsabilidad política in vigilando, o comisiva por omisión negligente del mismo ministro de Adamuz. Y, como no se asumió responsabilidades en enero, nueve meses después se repitió la misma tragedia y en la misma línea ferroviaria. De lo «extraño» a lo «inexplicable».
Pero, sí aceptamos dar nombre y apellidos al «error humano» ese es Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Un error de 8 años de nula capacidad de gestión, que provoca, inevitablemente, el sacrificio en vidas humanas, sin necesidad. El nuevo y definitivo Error Berenguer, del siglo XXI y líder de régimen de absoluta anormalidad en el poder público que estamos soportando.