Cartas al director
Bañarse en la leche de burra
Dicen que Cleopatra se bañaba en leche de burra y que, para llenar su bañera, se necesitaban entre 500 y 700 burras lactantes. Parece ser que esto no es cierto, pero sí que Popea Sabina, esposa del emperador romano Nerón, se bañaba en leche de burra. Esta leche contiene ácido láctico, que es un exfoliante natural suave que ayuda a renovar la piel, además de proteínas y vitaminas que contribuyen a hidratarla.
Me gusta andar por las orillas del Mar Menor, por la playa de La Puntica, frente a la urbanización La Pineda, donde desde hace mucho tiempo hay un manantial de aguas dulces y claras. Deben de venir de tierras arriba, donde se infiltran para recorrer un largo trecho subterráneo y aparecer aquí, en la misma playa. Y el manantial no se corta. Me lo confirma una señora que viene a la playa a darse un bañito, aprovechando que estos últimos días de octubre la temperatura es agradable y el mar está tranquilo.
Las aguas salen a borbotones del pequeño manantial, envuelto de partículas de arena que se van decantando a lo largo del pequeño y estrecho riachuelo que corre alegre camino del mar. Allí lo esperan las gaviotas, gordas y grandes, que están muy contentas de tener agua donde beber. La gente que pasa por este paraje se pregunta qué hacen las gaviotas allí paradas, entre la playa y el mar.
También los gorrioncillos, que un poco más arriba, en dirección a Santiago de la Ribera, comen los trozos de dátiles que han dejado las cotorritas argentinas. Lo hacen sin ser conscientes de que esas palmeras están tratadas con un potente insecticida que intenta acabar con los picudos, esos insectos que tan poco respeto les tienen a las palmeras canarias.
Y como no hay forma de comunicarse con los pajarillos para advertirles del peligro de consumir dátiles de esas palmeras contaminadas, pido a las autoridades que busquen sistemas, productos o formas de acabar con el picudo, pero que no maten a los pobres pajarillos que solo trataban de saciar su hambre con aquellos dátiles amarillos y orondos.