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TribunaFernando Ramos

Las otras placas a colocar, aparte de la Casa de Correos, por la misma memoria

La primera es si la historia de este edificio se puede reducir a esta parte de su pasado, donde hay otros eventos destacados, como la proclamación de la II República desde sus balcones y otros a lo largo de dos siglos, y si, el mismo criterio se puede aplicar colocando otras placas parecidas en otros edificios de Madrid

Con rigor de la memoria histórica de la ciudad de Madrid, ¿debería recordarse toda la historia de la Casa de Correos y no solo una parte y, en este caso, colocar placas en otros lugares como los edificios de las checas? La polémica desatada por la pretensión del Gobierno, en aplicación de las Leyes de la Memoria Histórica y Democrática, de colocar una placa en el edificio de la llamada Casa de Correos, actual sede de la Comunidad de Madrid, en recuerdo de que durante el franquismo fue sede de la Dirección General de Seguridad, donde se sometía a todo tipo de maltrato a los que acababan allí detenidos por razones políticas, plantea dos cuestiones esenciales: La primera es si la historia de este edificio se puede reducir a esta parte de su pasado, donde hay otros eventos destacados, como la proclamación de la II República desde sus balcones y otros a lo largo de dos siglos, y si, el mismo criterio se puede aplicar colocando otras placas parecidas en otros edificios de Madrid, con también su historia, como por ejemplo, el que albergó la siniestra 'Checa de Fomento'. «La historia –como dice Toynbee– debe tener una perspectiva global y no sesgada».

En el Madrid republicano, al inicio de la Guerra Civil, llegaron a contabilizarse 200 centros de detención ilegal, en manos de comunistas, sectores del PSOE y libertarios. De entre todos estos centros de detención y tortura destacó la de Fomento, por ser la mayor y más prolongada. El famoso edificio, como otros muchos, fueron incautados para el fin propuesto. La checa de Bellas Artes o Fomento fue conocida por los citados nombres porque hasta el 25 de octubre de 1936 se encontraba en la calle de Alcalá, n.º 40, y a partir del citado día, en la calle de Fomento, n.º 9. En este punto residía el Comité Provincial de Investigación Pública, en el que estaban representados de todos los partidos y sindicatos del Frente Popular: el PSOE, del PCE, de la FAI, de Unión Republicana, del Partido Sindicalista, de Izquierda Republicana, de UGT, de la CNT, de las Juventudes Socialistas Unificadas y de las Juventudes Libertarias. Dichos representantes formaron seis tribunales que tomaban decisiones de vida o muerte inapelables, sin procesos ni garantías. Por allí también pasaron cientos de personas por ser de derechas o aparentarlo. ¿Merecerían el recuerdo de una placa como la que se quiere poner en la Casa de Correos? Al que quiera saber más le recomiendo el libro de Fernando Cohen El Círculo de Bellas Artes durante la Guerra Civil.

En cuanto a las diversas funciones que, a lo largo de su historia, desempeñó la Casa de Correos, puestos a poner una placa, ¿se debe reducir a su función durante el franquismo o cabe rememorar su devenir completo? Se construyó a finales de la segunda mitad del siglo XVIII y se considera exponente de la arquitectura de su época, con su característica torre y reloj y el histórico balcón, protagonista de momentos memorables de la historia reciente. Además, la placa situada ante su fachada marca el kilómetro cero de las carreteras radiales de España. El proyecto inicial del edificio data de los tiempos de Fernando VI, pero fue Carlos III el gran impulsor de su realización. El edificio debía cumplir doble función, casa de correos y centro de vigilancia ciudadana.

El listado de sus funciones hasta el presente es extensísimo: la Capitanía General, el Gobierno Militar y una guardia de prevención: «Guardia de Principal» (o «Guardia de Prevención»). En el año 1847 el inmueble fue ampliamente reorganizado en su interior para convertirlo en la sede del Ministerio de la Gobernación, aunque su planta baja siguió siendo utilizada como oficina central de Correos. Esta parte de la historia de Madrid está plagada de episodios: El 12 de noviembre de 1912, cuando paseaba por la acera meridional de la Puerta del Sol, José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros, sufre un atentado terrorista que le causa la muerte mientras miraba a través de la librería San Martín. Su cuerpo es trasladado a las puertas de la Casa Correo, ya sin vida. Este mismo lugar fue escenario de las manifestaciones populares el 14 de abril de 1931 al proclamarse la Segunda República española, recordado en tantas fotografías.

Tras la Guerra Civil, el edificio albergó al Ministerio de la Gobernación y la Dirección General de Seguridad (DGS). En la época del franquismo (1936-1975) solo se permitían en este punto las manifestaciones del 31 de diciembre. Pero hay más historias: El 13 de septiembre de 1974, ETA-V Asamblea ejecuta atentado de la Calle del Correo, vía adyacente al edificio de Gobernación, en la Cafetería Rolando y causa doce muertos y más de setenta heridos. El 21 de diciembre de 1984, el Ministerio del Interior y la Comunidad de Madrid llegaron a un acuerdo para intercambio de edificio que incluía la Casa de Correos, del que el presidente de la comunidad, Joaquín Leguina tomaría posesión el 12 de marzo de 1985, izando en su balcón la bandera de la misma. El 20 de octubre de 2025 fue declarado Lugar de Memoria Democrática, según recoge el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.), centrado únicamente en el periodo franquista. En Madrid, en total, están colocadas 387 placas en recuerdo de personajes y acontecimientos de su historia, algunas en este mismo edificio, dedicadas a la lucha contra la ocupación napoleónica o a las víctimas de la COVID.