Ayer el Athletic Club homenajeó a Martin Zabaleta, alpinista vasco que coronó el Everest en la primavera de 1980. Se da la circunstancia de que, el día que hizo cima en el Himalaya, Zabaleta posó con una ikurriña pintada con el anagrama de ETA, una decisión que dijo asumir «personalmente». Cabe recordar que 1980 fue el año en que ETA cometió más asesinatos. Y también cabe señalar que Arnaldo Otegi dio ayer las gracias al club, lo que da buena medida del error cometido por el Athletic, uno de los equipos con mayor número de aficionados fuera de su provincia.
El tenista disputó este sábado su último partido contra Novak Djokovic, uno de sus mayores rivales deportivos, en un clima de respeto mutuo. El manacorí perdió pero dejó golpes y puntos que cargan de optimismo al equipo español de cara a la Copa Davis que disputaremos este mes de noviembre en Málaga. Todo sigue su curso hacia un final que, si no es el soñado, se le parecerá mucho.