Las caras de la noticia (10/08/2026)
Mónica García
La ministra de Sanidad, siempre de guardia para su obsesiva guerra política contra la Comunidad de Madrid, no permite que la crisis de Ceuta interrumpa sus vacaciones, a pesar de que presenta una importante veta sanitaria. García no se ha molestado ni en subir un tuit al respecto, cuando la competencia en Ceuta y Melilla es de su Ministerio (sí ha encontrado tiempo para tuitear sobre el eclipse). Los médicos ceutíes están muy molestos con su absoluta desidia. Ayer, a través de su Colegio Oficial, le enviaron una carta en los siguientes términos: «Le pedimos tanto Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad, como a la ministra que vengan aquí y nos miren a los ojos». El Colegio de Médicos de Ceuta califica la situación provocada por la invasión de «catástrofe asistencial». Pero García, en la tumbona, como su jefe.
Luis de la Fuente
No hay nada más bonito que ser profeta en tu tierra y el seleccionador español, Luis de la Fuente, lo ha podido disfrutar: «No se puede explicar con palabras», decía tras pegarse un baño de masas dominical con los vecinos de su localidad natal, Haro. De la Fuente comenzó en el fútbol en la población riojana, de 12.000 habitantes, en las filas del Haro Deportivo. Cuando tenía 17 años, el prometedor lateral izquierdo fue fichado por el Athletic de Bilbao. La plaza de la Paz de Haro se abarrotó, con centenares de niños con la camiseta triunfal de España. Con la paciencia y la sonrisa que lo caracterizan, De la Fuente firmó autógrafos y se fotografió con docenas de sus paisanos. «Sé que el Mundial ha sido importante para todo el país, pero cuando tienes este reconocimiento en casa, en tu terruño, es muy especial», ha recalcado, acompañado por el presidente de La Rioja.
Mohamed VI
¿Qué se puede decir del máximo mandatario de un país, que además dirige con mano de hierro, cuando no le merece el más mínimo comentario, ni la más elemental condolencia, la muerte de más de un centenar de jóvenes de su nación? El clamoroso silencio de Mohamed VI, que a estas horas estará solazándose en alguno de sus suntuosos palacios, muestra el nivel respeto que siente por su pueblo, al que utiliza en su guerra híbrida sin reparar en los trágicos costes. Marruecos no ha explicado las razones por las que sus guardias fronterizos bajaron las manos, ni ha tomado medidas para dar una salida humanitaria a sus nacionales, entre ellos más de mil niños, que deambulan sin nada por las calles de Ceuta. ¿Es un buen rey aquel que se desentiende por completo de las desdichas de sus súbditos?