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TribunaFernando Ramos

La colonia se extenderá sobre el Campo de Gibraltar

Ahora, todas las previsiones indican que tras el llamado por Albares «Histórico acuerdo» sobre Gibraltar, la colonia seguirá expandiéndose, porque el Gobierno del Reino de España renuncia, ni siquiera simbólicamente, a reclamar la soberanía sobre la Roca

En el año, 2012, el técnico de Administración Local Francisco Martín, elaboró un estudio sobre las evasiones fiscales de los gibraltareños con casa en España que fue publicada en medios especializados en temas fiscales, referidos especialmente a los impuestos municipales. Según dicho estudio, el 70 % de los gibraltareños eran dueños de inmuebles en España, sobre todo viviendas situadas en urbanizaciones repartidas en su mayoría entre La Línea de la Concepción y Sotogrande, según datos del Catastro. Cabe señalar que, como refleja un estudio al respecto, El 18,7 % de las operaciones de compraventa de vivienda libre en España tienen como titular a una persona extranjera. Los más activos son los británicos, en proporción elevada dentro de ese conjunto, de ciudadanos de la colonia, que representan casi el 15 por ciento de las compras de vivienda en España.

Ahora, todas las previsiones indican que tras el llamado por Albares «Histórico acuerdo» sobre Gibraltar, la colonia seguirá expandiéndose, porque el Gobierno del Reino de España renuncia, ni siquiera simbólicamente, a reclamar la soberanía sobre la Roca como hasta Zapatero y ahora Sánchez han hecho todos los gobiernos de España, de todas las ideologías, durante 300 años. Sólo un dato que lo dice todo. Mientras que el Parlamento británico y el de la Unión Europea deben ratificar el acuerdo sobre el encaje de la colonia de Gibraltar (para el Reino Unido, «Territorio de Ultramar», de su soberanía), el Congreso de los Diputados del Reino de España, donde se supone que reside nuestra soberanía no tocará pito alguno en el asunto.

José Manuel Albares sentencia: «Con este acuerdo desaparecerá la Verja, el último muro de la Europa continental y queda garantizada la libre circulación de personas y mercancías». Aparte de que la verja la colocaron los británicos en 1909, dentro de su perímetro se consolida el territorio usurpado a España al margen del Tratado de Utrecht. Pero como advierte el exministro de Exteriores Margallo parece que vamos a permitir unas islas Caimán al sur de España, porque la colonia británica va a seguir siendo un paraíso fiscal y este territorio todavía estará mejor que cuando su metrópoli formaba parte del Espacio de Schegen. De la misma opinión es el diplomático Inocencio Arias, para quien de nuevo se pierde una ocasión histórica para poner sobre la mesa la cuestión de la soberanía, especialmente con respecto a los territorios no cedidos. Y ya veremos, como dijo Picardo, que nunca ocurriría, que veríamos a guardias civiles comprobando las entradas en el puerto y aeropuerto de Gibraltar, con destino España, o sea, en territorio de la Unión.

Albares dice que España cumplirá sus compromisos y que la verja será derribada del lado español. Como se recordará, el Reino Unido y Picardo consideraban un ataque a su soberanía que España vigilara la frontera de Gibraltar, ya que «la propuesta de Bruselas socavaba la soberanía del Reino Unido sobre Gibraltar y no podía ser la base para negociar». El peñón va a consolidar su sistema fiscal peculiar, con meros retoques aparente, con respecto a España, que la han convertido en el tercer enclave con mayor PIB per cápita del mundo tras Luxemburgo y Qatar. Es evidente que se ha perdido la histórica oportunidad que la salida del Reino Unido de la Unión brindaba para avanzar en la postura española que todos los gobiernos de España mantuvieron históricamente.

En la colonia, hay 32.000 gibraltareños registrados. La población activa es de 29.995 habitantes, la mitad de los cuales cruza la frontera diariamente. 9.726 de los 15.275 viajeros diarios son españoles. Este dato es relevante, ya que sólo el 60 por ciento de los que entran a trabajar a Gibraltar desde la Línea son españoles. O sea, que no son 15.000 nacionales, como se dice para justificar las cesiones de España para su interés

En este sentido, hay un aspecto especialmente llamativo, el hecho de que los gibraltareños con casa en España, donde residen buena parte del año, eludan, mediante diversas triquiñuelas –como el que sus viviendas son propiedad no personal, sino de sociedades que residen en la colonia– el pago de impuestos diversos, entre otros, el de circulación de vehículos, tanto en La Línea como en otros lugares del Campo de Algeciras y otros lugares de las provincias de Cádiz y Málaga principalmente. La expansión de facto de la colonia sobre España mediante adquisiciones de bienes raíces en el entorno de Gibraltar preocupó tanto a la II República que el Gobierno prohibió que los extranjeros pudieran adquirir fincas en dicha zona, medida especialmente orientada hacia los llanitos. Los habitantes de la colonia, adecuadamente asesorados, saben perfectamente manejar las lagunas fiscales que los benefician. Es considerado un residente fiscal quien viva en España más de 183 días por año y como los días no tienen que ser consecutivos para que cuenten como efectivos, los llanitos lo tienen fácil. Otro requisito sería tener intereses económicos en el país, lo que significa que realizar una actividad profesional en España, ya sea trabajando para una empresa o que trabajando por cuenta propia. Los ejecutivos de las empresas de juego online que viven y trabajan telemáticamente desde las urbanizaciones de lujo escapan por la falta de control.

El Reino Unido se fue extendiendo a costa del llamado «territorio neutral», o sea español, burlando la generosidad española, de modo que primero se apropió de un terreno al pie de la roca, donde se le permitió montar unos barracones durante una epidemia de peste, hasta seguir avanzando 850 metros sobre el istmo donde construiría el aeropuerto. Previamente, justificando, durante la invasión napoleónica, que los fuertes construidos para la defensa del campus, el gobernador del peñón destruyó los fuertes españoles de San Felipe y Santa Bárbara. Inglaterra considera hostil la construcción de defensas por parte española y aprovechó para destruirlas, alegando que el ámbito de la defensa de la colonia comprendía el alcance de sus baterías, por lo que alguno de sus gobernadores propuso a su Gobierno «ocupar» para la protección de la roca la Línea y un radio de la bahía de Algeciras.

Hasta que Felipe González reabrió la frontera, cada tarde, al ponerse el sol, se arriaba la bandera de España con honores y el pelotón de soldados miraba al peñón y se tocaba oración en recuerdo de los cientos de españoles que murieron intentando recuperar la roca. Ahora, la colonia podrá expandirse más no solo sobre el campo de Gibraltar, sino sobre la provincia de Cádiz y podrá seguir ampliando su territorio sobre las aguas que no le fueron cedidas con materiales de obra desde España y arena de Tarifa.

Fernando Ramos es periodista