7 de octubre: tercer aniversario de cuando Hamás cruzó la frontera prohibida
La barbarie no terminó con los asesinatos. El secuestro de civiles y su traslado a Gaza convirtió a los rehenes en una de las heridas más profundas del 7 de octubre. Hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños fueron arrancados de sus hogares y llevados por la fuerza
Hay fechas que se quedan siempre grabadas en la memoria colectiva, porque dividen la historia en un antes y un después. El 7 de octubre de 2023 es una de ellas. Aquel sábado, mientras Israel celebraba una jornada festiva, miles de personas fueron despertadas por las sirenas que anunciaban una lluvia de cohetes. Era el comienzo de una jornada de horror que cambiaría para siempre la vida de Israel y marcaría uno de los episodios más sangrientos de su historia reciente.
A las 6:30 de la mañana, bajo una oleada de cohetes sin precedentes, milicianos de Hamás y otros grupos armados palestinos atravesaron en numerosos puntos la barrera fronteriza que separa Gaza de Israel.
Entraron en comunidades civiles de agricultores o «kibutzs», bases militares, carreteras y espacios donde miles de jóvenes participaban en un 'festival rave'. La Comisión Internacional de Investigación de Naciones Unidas documentó ataques deliberados contra civiles, asesinatos, secuestros y otros graves delitos.
«Be’eri», «Nir Oz», «Kfar Aza», «Re’im»… nombres que hasta entonces apenas significaban nada para buena parte del mundo y que aquel día quedaron asociados para siempre a la masacre. En «Be’eri» fueron asesinados 105 civiles y 31 fueron secuestrados. En «Nir Oz» murieron 46 personas y 72 fueron llevadas a Gaza. Familias enteras fueron asesinadas o separadas para siempre. Padres, hijos, abuelos y bebés quedaron atrapados en sus casas mientras los atacantes recorrían el kibutz, de vivienda en vivienda.
Y estaba el festival 'Nova'. Miles de jóvenes habían acudido al kibutz de Re’im para bailar y celebrar la vida. La fiesta terminó convertida en una sangrienta carnicería. La investigación de Naciones Unidas cifró en 364 los asistentes asesinados y en alrededor de 40, los secuestrados. Muchos fueron abatidos mientras intentaban huir, otros cuando se escondían en vehículos, refugios o cualquier lugar que pudiera ofrecerles protección.
En aquella jornada murieron aproximadamente 1.200 personas y 251 fueron tomadas como rehenes. No fueron solamente cifras. Detrás de cada número había un rostro, una familia, una historia y una vida que dejó de existir o quedó suspendida en el cautiverio.
La barbarie no terminó con los asesinatos. El secuestro de civiles y su traslado a Gaza convirtió a los rehenes en una de las heridas más profundas del 7 de octubre. Hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños fueron arrancados de sus hogares y llevados por la fuerza. El informe de la Comisión de Investigación de la ONU concluyó que la toma de rehenes constituyó un «crimen de guerra».
Tres años después, recordar el 7 de octubre no significa olvidar el sufrimiento posterior de la población palestina ni las víctimas que ha producido la guerra. Significa algo más elemental: conservar la memoria de quienes fueron asesinados y de quienes fueron secuestrados, y llamar a las cosas por su nombre.
Porque ninguna causa política convierte en legítimo asesinar deliberadamente a civiles, entrar en sus hogares, incendiar sus casas, disparar contra quienes intentan escapar o secuestrar a personas indefensas.
El 7 de octubre no fue una abstracción geopolítica. Fue una mañana concreta, con familias concretas, en lugares concretos. Fue Be’eri. Fue Nir Oz. Fue Kfar Aza. Fue Nova. Fueron cientos de hogares convertidos en escenarios de muerte y miles de vidas quebradas.
Tres años después, la memoria sigue siendo necesaria. No para alimentar el odio, sino para impedir que la barbarie sea relativizada, diluida entre cifras o convertida en una nota a pie de página de la historia.
Porque hay días que no deben olvidarse... ¡el 7 de octubre de 2023 es, sin duda, uno de ellos!
- Pedro Manuel Hernández López es médico jubilado, Lcdo. en Periodismo, ex diputado regional y ex senador autonómico del PP por Murcia