29 de junio de 2022

El cardenal Zen, en 2018

El cardenal Zen, en 2018AFP

Cristianos perseguidos

El cardenal Zen, arrestado por apoyar la democracia en China, es liberado tras las presiones del Vaticano

En cuestión de horas, la diplomacia de la Santa Sede y su influencia en el panorama internacional, ha surtido efecto con la puesta en libertad de uno de los católicos más influyentes en el gigante asiático

La persecución a la Iglesia no ceja en China. Otro episodio más en el que los católicos ponen de manifiesto que seguir a Cristo en un régimen comunista como es el chino te puede costar la vida.
El cardenal Joseph Zen, arzobispo emérito de Hong Kong, ha sido liberado bajo fianza pocas horas después de su arresto a manos de la policía de Chai Wan, de acuerdo con la prensa local. Estas fuentes lo confirmaron poco después de que el Vaticano comunicara su preocupación por el arresto, este 11 de mayo.
Al cardenal, de 90 años, arrestado la pasada noche por supuesta colaboración con fuerzas contrarias al régimen que, según fuentes del gobierno chino, se le acusaba de emplear fondos para apoyar movimientos subversivos contrarios al régimen de Xi Jinping. Sin embargo, ha sido liberado la mañana de este miércoles gracias a la presión ejercida por el Vaticano y la comunidad internacional.
El Fondo de Ayuda Humanitaria 612, del que el era fideicomisario, era una organización benéfica que hasta su cierre en 2021, ofrecía ayudas benéficas a aquellos partícipes de las revoluciones contra el gobierno, según el propio Estado chino.
A Zen se le acusaba de haber mantenido un papel activo durante las revueltas prodemocráticas de 2019. Además del cardenal, la estrella de música pop Denise Ho, el académico Hui Po Keung y los ex legisladores de oposición Margaret Ng y Cyd Ho, fueron arrestados por el mismo motivo.

Una persecución cada día más presente

El origen del acoso y derribo a los católicos en China viene de lejos, aunque fue en 2020 cuando Pekín legisló, a través de una nueva normativa en materia de seguridad nacional, para criminalizar y perseguir una serie de libertades civiles que antes estaban protegidas, pero ahora castigan con hasta cadena perpetua los delitos de terrorismo, subversión, secesión y colusión con fuerzas extranjeras. Una ley de la que ya hablaron muchos católicos y entre ellos el purpurado, advirtiendo con temor de su utilización para silenciar a la Iglesia en Hong Kong.
El cardenal Zen, en 2018

El cardenal Zen, en 2018AFP

Esta ley supone un duro golpe para el pacto provisional sobre el nombramiento de obispos entre China y la Santa Sede. El acuerdo, cuyo contenido nunca se ha hecho público, fue firmado el 22 de octubre de 2018 y prorrogado en 2020 por otros dos años más. En cinco meses, por tanto, ambas partes tendrán que decidir si se vuelve a extender, se reforma o expira. China podría volverse un país de fuego para los cristianos residentes, que quedarían sin respaldo institucional del Vaticano.
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