La botica del convento de Santa Cecilia de Roma del siglo XVI
Los Museos Vaticanos estrenan la nueva botica del convento de Santa Cecilia con todos sus ungüentos
El estudio de todos los objetos ha permitido también reconstruir la historia del alfarero autor de estas cerámicas, Vincenzo Brizzelli de la localidad de Monteluppo Fiorentino
La botica del convento de Santa Cecilia de Roma, que en el siglo XVI fue un auténtico laboratorio de jarabes, ungüentos y medicinas, ha sido reconstruida con todo lujo de detalles, tras un largo periodo de estudio y restauración, en una de las salas de los Museos Vaticanos y podrá ser visitada por el público por primera vez.
Cercana a las escaleras que conducen a la Capilla Sixtina, los visitantes de los Museos Vaticanos, acompañados en pequeños grupos -dado el pequeño espacio y la delicadeza de los objetos- podrán sumergirse en la que fue una auténtica botica donde trabajaban las monjas benedictinas en los siglos XVI y XVII.
La botica de Santa Cecilia «representa un ejemplo único en su género por la integridad de la colección que está formada: los instrumentos, jarrones e incluso las especias que se usaban en el siglo XVI y conservadas hasta hoy después de que en 1936 el papa Pio XI decidiera trasladados al Vaticano para ser preservados pues con el desuso se estaban perdiendo», explica Luca Pesante, del Departamento de artes decorativas de los Museos Vaticanos.
El traslado, prácticamente de toda la farmacia, desde el barrio romano de Trastevere donde está el convento, permitió que se detuviera el tiempo e incluso en los diferentes albarelos, jarrones y cajones se han conservando los objetos e ingredientes utilizados antiguamente para la fabricación de medicamentos.