El cardenal Farrell, camarlengo, irlandés, estudiante en Salamanca y ex legionario de Cristo
Su función en los días posteriores al fallecimiento de un Pontífice es de suma importancia: sella el apartamento pontificio, se encarga del traslado de sus restos mortales y se asegurará de que la Capilla Sixtina esté «blindada» para el cónclave
El cardenal irlandés Kevin Farrell es el camarlengo de la Iglesia católica
El cardenal Kevin Joseph Farrell es el camarlengo de la Iglesia y, desde el anuncio este lunes de la muerte del Papa Francisco, tiene sobre sus espaldas toda la gestión del Vaticano, la llamada Sede Vacante, el periodo hasta la elección del nuevo pontífice, como recuerda la agencia Efe.
Los deberes del camarlengo son muy específicos y están definidos por la constitución apostólica Universi Dominici Gregis y la Praedicate Evangelium, promulgada el 19 de marzo de 2022 por el Papa Francisco.
Sus funciones comenzaron certificando oficialmente la muerte del pontífice, por delante de otras figuras de la Curia, y fue el encargado de sellar los apartamentos pontificios. El camarlengo también debe seguir todo el procedimiento del traslado del féretro a la basílica vaticana para la exposición a los fieles y los detalles del funeral.
Además, cuando comienza el cónclave para elegir al nuevo Papa, debe supervisar los procedimientos y garantizar que todo lo que sucede en la Capilla Sixtina permanezca en secreto. En la práctica, debe garantizar que los locales donde se desarrolla la votación permanezcan cerrados y que nadie entre en ellos sin autorización.
Durante el período de «sede vacante», el camarlengo se ocupa también de toda una serie de tareas administrativas y, en general, es responsable de todos los bienes y derechos temporales del Vaticano hasta que se elija un nuevo Papa. Aunque esto ahora tiene poca aplicación ya que el tiempo sin pontífice es muy limitado respecto al pasado.
Una etapa en Salamanca
Farrell, que nació en en Dublín el 2 de septiembre de 1947, en el seno de una familia de profunda fe, ingresó en el noviciado de los Legionarios de Cristo en 1966. Estudió sus Humanidades Clásicas en el centro que la congregación tenía hasta fechas recientes en Salamanca, y después marchó a Roma a continuar su formación, donde se licenció en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y en los grados de Teología dogmática y Teología pastoral en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino.
El 24 de diciembre de 1978 fue ordenado sacerdote en Roma e inició su ministerio pastoral en México como capellán de la Universidad de Monterrey (UDEM), donde también impartió algunos seminarios sobre bioética y ética social. Al mismo tiempo fungió como administrador general de la congregación, por lo que le tocó trabajar de cerca con Marcial Maciel, LC, el fundador de la Legión de Cristo que, décadas más tarde, fue apartado por el Papa Benedicto XVI por sus conductas deshonestas y por casos de abusos sexuales. El Pontífice alemán definió al sacerdote mexicano como «una figura enigmática», que se encontraba «fuera de la moralidad, con una vida de aventuras, disipada, extraviada».
En 1984, Farrell abandonó la Legión de Cristo –acaso por actitudes irregulares que tuviese que presenciar– y se incardinó en la diócesis de Washington DC bajo la tutela del arzobispo James Hickey, donde ocupó cargos relevantes, hasta que fue nombrado obispo auxiliar de Washington por Juan Pablo II. Allí permaneció hasta que, en marzo de 2007, fue designado obispo de Dallas.
Un hermano obispo
Kevin Farrell, que obtuvo la nacionalidad estadounidense, fue creado cardenal en el tercer consistorio convocado por el Papa Francisco, en noviembre de 2016, y fue nombrado camarlengo en 2019, tras la muerte del cardenal francés Jean-Louis Tauran. Desde 2016 es el prefecto del nuevo dicasterio de Laicos, Familia y Vida. Desde 2022 preside el Comité de Inversiones del Vaticano, órgano responsable de garantizar el carácter ético de las inversiones mobiliarias de la Santa Sede. Forma parte de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede y de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y está en posesión del título honorífico de Prelado de Honor de Su Santidad, que el Papa Juan Pablo II le concedió en 1995.
Kevin Farrell es hermano del obispo emérito Brian Farrell, también miembro de la Curia.