En lo alto del cerro del Socorro, a 1.147 m de altitud y a poca distancia de Cuenca, se yergue este monumento cuyas obras se iniciaron en verano de 1951, promovidas por el obispo Inocencio Rodríguez Díez, según el proyecto del arquitecto Eduardo Torallas. Pronto se quedaron sin dinero, y tras muchas vicisitudes pudo ser inaugurado en 1957. El monumento, de 30 metros de altura, consta de un pedestal de unos 20 metros fabricado con piedra de las canteras de Cuenca, sobre el que descansa una estatua de piedra de Torrubia del Campo esculpida por José Bieto Masip.