El Papa Benedico XVI en 2005
La carta inédita de Benedicto XVI: «Mi renuncia es válida, Juan Pablo II también reflexionó sobre retirarse»
El documento acaba con las teorías conspiracionistas, algunas de las cuales aseguraban que se le había obligado a dimitir
Una carta inédita de Benedicto XVI al arzobispo Nicola Bux con fecha 21 de agosto de 2014 –poco más de un año después de su renuncia al papado– ha salido a luz y en ella el Papa emérito daba respuesta a las objeciones sobre la validez y pertinencia de su retirada. El texto tiene una gran importancia histórica ya que permite entender la mentalidad de Benedicto XVI respecto a su renuncia y la institución del pontificado emérito, pero también, de forma más general, su visión teológica del papado.
La existencia de la misiva era conocida, pero Monseñor Bux nunca quiso publicarla para evitar que se convirtiera en un instrumento que avivara más la controversia.
Para entonces, ya se habían difundido varias hipótesis conspirativas que afirmaban que la renuncia de Joseph Ratzinger era inválida y que, por lo tanto, su sucesor, Francisco, no era un Papa legítimo.
Durante sus años de retiro en el monasterio vaticano de Mater Ecclesiae, Ratzinger desestimó en numerosas ocasiones especulaciones en las que se aseguraba que se le había obligado a dimitir. «Todo son tonterías. Nadie intentó chantajearme. Ni siquiera lo hubiera permitido», alegó Benedicto XVI al biógrafo Peter Seewald en el libro Últimas conversaciones.
El texto completo de esta misiva, con la que se debería poner fin al largo debate sobre las intenciones de Benedicto XVI respecto a su renuncia y sobre quién fue el «verdadero Papa», se ha publicado por primera vez como apéndice del libro Realidad y utopía en la Iglesia, escrito por el propio Nicola Bux con Vito Palmiotti.
Realidad y utopía en la Iglesia incluye una fotocopia de la carta de Benedicto XVI junto a la que a su vez le había enviado Bux poniendo sobre la mesa las dudas y perplejidades que surgieron tras la renuncia al pontificado.
Benedicto XVI, respondiendo a las objeciones que se le presentaron, consideraba la renuncia de un Papa «plenamente» válida. «Dogmática y canónicamente, siempre ha sido incuestionable e indudable que el Papa puede renunciar libremente, y que su renuncia es plenamente válida; el suyo también es un cargo, que puede aceptarse y ejercerse, y al que también se puede renunciar con plenos efectos, dejando así vacío el cargo y todo lo relacionado con él», escribe el Papa emérito.
En opinión de Ratzinger, los «historiadores con autoridad y otros teólogos no son verdaderos historiadores, ni siquiera teólogos. Las especulaciones que proponen –a la renuncia al papado– me resultan absurdas. Decir que con mi renuncia habría dejado 'solo el ejercicio del ministerio y no también el munus' es contrario a la clara doctrina dogmática y canónica... Si algunos periodistas hablan de un 'cisma progresivo', no merecen ninguna atención».
También asegura el Papa emérito que «el paralelismo entre el obispo diocesano y el obispo de Roma respecto a la cuestión de la renuncia está bien fundado». Es decir, que un Papa, al igual que otros obispos, puede dejar el cargo. Así revela que Karol Wojtyla también valoró la idea de renunciar: «Sé que el Papa Juan Pablo II, al acercarse su 75.º cumpleaños, reflexionó seriamente sobre si no sería correcto retirarse de su ministerio petrino. Su decisión de no retirarse fue acertada, pero él mismo estaba convencido del paralelismo».
El Papa emérito alude en su carta al arzobispo Bux el derecho de un Pontífice a hablar y escribir fuera del «oficio de Papa», como él mismo hizo al seguir escribiendo libros durante su pontificado, como los dedicados a Jesús, a quien considera «una misión del Señor».