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Sarah Mullally, la nueva 'arzobispa' anglicana de CanterburyEFE

La elección de Mullaly pone a los anglicanos al borde del cisma: «Dividirá aún más una Comunión ya dividida»

La congregación que aglutina al 85% de sus creyentes acusa a la nueva 'arzobispa' de «no proteger la fe y ser cómplice de la introducción de prácticas y creencias que violan» el credo anglicano

No habían pasado ni seis horas desde el anuncio –hecho por el Gobierno británico en la mañana de ayer viernes– del nombramiento de Sarah Mullally como 'arzobispa' de Canterbury para que la congregación más numerosa dentro de la Comunión Anglicana hiciera público un comunicado que hacía saltar todas las alarmas.

Sarah Mullally es la nueva cabeza de la Iglesia de Inglaterra, la más antigua –pero, ni de lejos, la más numerosa– de las diferentes congregaciones que componen el anglicanismo. La Conferencia Global del Futuro Anglicano (Gafcon), que aglutina al 85 por ciento de los creyentes de esa religión, replicaba ayer por la tarde al anuncio. Y lo hacía sin paños calientes: «Su nombramiento abandona a los anglicanos globales y dividirá aún más una Comunión ya dividida».

La declaración de Gafcon, recogida por el portal anglicano Premier Christian News, llevaba estampada la firma de su presidente, el arzobispo Laurent Mbanda, quien aseguro que la 'arzobispa' de Canterbury «ya no puede funcionar como un líder creíble de los anglicanos, y mucho menos como un foco de unidad». «Ya no reconocemos al arzobispo de Canterbury como un instrumento de comunión», sentenció Mbanda.

Con la «satisfacción» de los obispos católicos

Mientras en Gran Bretaña se celebraba la novedad de contar con la primera 'arzobispa' de Canterbury –incluso los obispos católicos «han acogido con satisfacción» la noticia–, en África y en otras regiones se veía este nombramiento como un paso más hacia el abismo woke que parece devorar a la Iglesia de Inglaterra. Son cada vez más los puntos de desencuentro entre la metrópoli espiritual y las iglesias de la periferia. Gafcon ha expresado su preocupación tanto por el apoyo de Dame Sarah a las bendiciones de las relaciones entre personas del mismo sexo como por su flamante nombramiento para ocupar la sede de Canterbury, la principal del anglicanismo. «La mayoría de la Comunión Anglicana todavía cree que la Biblia requiere un episcopado sólo masculino», ha asegurado en su comunicado el arzobispo Mbanda.

Sus palabras no pueden ser más claras: «Dado que la recién nombrada arzobispa de Canterbury no ha logrado proteger la fe y es cómplice de la introducción de prácticas y creencias que violan tanto el 'sentido claro y canónico' de las Escrituras como la interpretación 'histórica y consensual de la Iglesia' de ellas, no puede proporcionar liderazgo a la Comunión Anglicana». «El anuncio de hoy causará tristeza y consternación entre los anglicanos de todo el mundo», sentencia Gafcon. Y manda una advertencia a Mullaly: «Oramos para que, al asumir el peso de este cargo histórico, se arrepienta y trabaje con ahínco con el liderazgo de Gafcon para reparar el tejido desgarrado de nuestra Comunión Anglicana».