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Sarah Mullally se convertirá en la primera 'arzobispa' de CanterburyEFE

Feminismo, matrimonio gay e ideología de género: «La elección de Mullally es una oportunidad perdida»

Más voces se alzan contra la nueva 'arzobispa' de Canterbury, que «demuestra la imposición de la cosmovisión de las élites del mundo occidental» y de su «papel fundamental en el alejamiento de la Iglesia de Inglaterra de la tradición anglicana»

Bajan las aguas revueltas en la Iglesia de Inglaterra. Si el pasado viernes –el mismo día en que fue anunciada la elección de Sarah Mullally como nueva 'arzobispa' de Canterbury– la congregación que aglutina al 85% de los anglicanos en el mundo la acusaba de «no proteger la fe», ahora, otra de las ramas más numerosas se ha sumado al rechazo. La Comunidad de Iglesias Anglicanas del Sur Global (GSFA) lamentó el sábado que la designación de Mullally para dirigir la Iglesia de Inglaterra se trata de «una oportunidad perdida para reunificar y reformar la Comunión Anglicana».

Según el portal Christian Today, un referente en la información sobre las iglesias protestantes, la nueva 'arzobispa' dirigió en el pasado la oficina Vivir en Amor y Fe, que analizaba los postulados anglicanos sobre matrimonio, sexualidad e identidad de género. «Allanó el camino para la aprobación de las bendiciones entre personas del mismo sexo», recuerda ahora el portal.

«Tras la aprobación de las bendiciones para personas del mismo sexo por parte del Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra en febrero de 2023, Mullally lo calificó como un 'momento de esperanza' para la Iglesia», señala. También declaró ante un periodista que las «relaciones estables y fieles» entre dos hombres o dos mujeres podían ser bendecidas, «en clara contradicción con la enseñanza cristiana histórica y las doctrinas oficiales de la propia Iglesia de Inglaterra».

A favor de «la fe ortodoxa»

«Si bien, por supuesto, oraremos por la obispa Mullally al asumir este cargo histórico, nos sentimos obligados a decir que creemos que este nombramiento es una oportunidad perdida para reunificar y reformar la Comunión Anglicana», afirmó el presidente de la GSFA y primado de Sudán del Sur, el arzobispo Justin Badi Arama. «En junio, enviamos una carta abierta a la Comisión de Nominaciones de la Corona instando a que 'el próximo arzobispo de Canterbury debería ser alguien que defienda la fe ortodoxa compartida por la gran mayoría de los anglicanos del mundo'», señala Badi Arama. La misiva, evidentemente, no fue tenida en cuenta.

«Por eso, nos entristece profundamente que la persona que muchos aún consideran el líder espiritual de unos 100 millones de anglicanos en todo el mundo haya desempeñado un papel fundamental en el alejamiento de la Iglesia de Inglaterra de la tradición anglicana y de la clara enseñanza de las Escrituras en materia de matrimonio y sexualidad», prosigue el primado de Sudán del Sur. A juicio del prelado africano, «es un síntoma más de la crisis de fe y autoridad que ha afligido a la Comunión Anglicana durante el último cuarto de siglo».

Más discrepancias

No ha sido el único. El obispo Andy Lines, presidente de la Red Anglicana en Europa (ANiE), ha asegurado que el nombramiento de la 'obispa' Mullally «demuestra la imposición de la cosmovisión de las élites del mundo occidental en lugar de un deseo de interactuar y unir a los fieles anglicanos de diferentes culturas por el bien de la misión del evangelio». Y hace una observación: «Las iglesias, diócesis y provincias anglicanas de todo el mundo que están creciendo y prosperando son aquellas que se adhieren a la enseñanza cristiana tradicional».

Por otra parte, el Consejo Evangélico de la Iglesia de Inglaterra (CEEC) ha pedido a la nueva 'arzobispa' que «renueve su compromiso con las doctrinas y fórmulas históricas que le fueron confiadas». Algo que, visto el expediente de Mullally, no parece que vaya a suceder.