La Iglesia sumergida de la ciudad turca de Nicea
Así es la Iglesia sumergida de Nicea donde va a rezar el Papa León XIV
El templo turco fue la sede del primer concilio ecuménico de la cristiandad que se celebró hace 1.700 años
La historia vuelve a hacerse visible en la antigua Nicea (hoy Iznik, Turquía), donde recientes investigaciones han permitido localizar con precisión el lugar del Primer Concilio Ecuménico, celebrado hace 1.700 años.
La ciudad —que este 28 de noviembre recibirá al Papa León XIV para un rezo de carácter ecuménico— es hoy escenario de un hallazgo arqueológico de gran relevancia: las ruinas de la iglesia de San Neófito, situadas junto a la orilla del lago de Iznik, han sido identificadas como el punto exacto donde se reunió aquella reunión histórica, según han confirmado arqueólogos turcos a Efe.
El lugar exacto del concilio
Este lugar, ahora un yacimiento accesible tras décadas bajo el agua, tiene una relevancia insustituible. Fue aquí donde se celebró el primer Concilio de Nicea, en el que comenzó a definirse el dogma de la Santísima Trinidad. También se proclamó la divinidad de Cristo y su relación con Dios Padre, estableciendo que ambos eran de la misma «esencia».
Además de fijar esta verdad central de la fe, el concilio también buscó «un arreglo para calcular la fecha de la Semana Santa» y redactó el Credo de Nicea, declaración dogmática de los contenidos de la fe cristiana.
El catedrático Mustafa Sahin, de la Universidad Uludag de Bursa, quien participa en las excavaciones iniciadas en 2015 en las ruinas sumergidas, señala a la agencia que se puede dar por seguro que este sínodo se celebró precisamente en este lugar.
Una curiosa prueba de esta ubicación se encuentra en el Vaticano: un fresco del Salón Sixtino, pintado hacia 1588 por Cesare Nebbia, que representa el concilio y muestra «la orilla de un lago en la esquina superior izquierda», recuerda Sahin.
La iglesia más grande de Nicea
Las excavaciones han revelado la envergadura del templo original. Con unos 800 metros cuadrados, este edificio era «el más grande de la ciudad», superando incluso a la iglesia bizantina de Santa Sofía en el centro de Nicea. La iglesia original, dedicada a San Neófito y construida poco antes del concilio, tuvo un destino marcado por la inestabilidad sísmica. Fue destruida inicialmente por un terremoto en el 359, solo 34 años después del evento.
Sobre estos cimientos, en 380, se edificó un nuevo templo, conocido como la iglesia de los Santos Padres, en memoria de los obispos que participaron en aquella reunión histórica. Sahin apunta que la existencia de este templo, situado además fuera de los muros de la ciudad, está atestiguada por el cronista Gregorio de Cesarea en el siglo IX.
A pesar de la veneración histórica, este segundo templo fue arrasado por otro sismo de magnitud nueve en 1065. Si bien no se restauró después de este desastre, siguió en uso hasta el siglo XIII, como lo demuestran «las monedas encontradas en el baptisterio».
Engullida por las aguas y redescubierta por una foto
A partir del siglo XIII, la naturaleza reclamó su espacio. El nivel de las aguas del lago de Iznik comenzó a ascender, cubriendo las ruinas y dejando sus fundamentos a unos dos metros de profundidad. Los restos incluso fueron rodeados con un muro de protección contra la crecida del lago. Los arqueólogos, como Yusuf Kahveci del museo de Nicea, señalan que «las imágenes de santos y objetos sagrados fueron trasladados a otras iglesias», dejando un «tesoro relativamente modesto» para las excavaciones actuales.
Las ruinas permanecieron ocultas hasta 2014, cuando fueron redescubiertas gracias a una foto aérea. Aunque la población local conocía los muros sumergidos cerca de la playa popular, no sospechaban su origen cristiano.
Tras una década de trabajo arqueológico, el conjunto, bajo la gestión del Ministerio de Cultura y Turismo turco, se abrió al público a finales del pasado octubre. Curiosamente, aunque se anunció que sería un yacimiento subacuático, el retroceso reciente de las aguas dejó el conjunto en terreno seco en 2024. Este retroceso ha generado un debate entre los expertos: mientras Sahin cree que se debe al calentamiento global, su colega Kahveci lo atribuye al «uso intensivo del agua dulce para la agricultura y la industria local».
Hoy, en lo que parece casi un parque natural, la zona se prepara para recibir al Pontífice, quien el viernes día 28 rezará ante estas ruinas milenarias, un testimonio tangible de los orígenes dogmáticos de la fe cristiana.