'Arbolito': un villancico de origen caribeño con música española
El contenido del villancico es alegre y festivo: en plena Nochebuena, un hermano le pide al otro que, aprovechando la tranquilidad de la noche, vayan a cortar un arbolito para, una vez decorado con campanitas, ofrecérselo al Niño recién nacido
Feliz Navidad de Viggo Johansen (1891)
Se suele citar como autor del villancico «Arbolito, arbolito» a Juan Oller Pons, músico de la Orquesta Casino de Sevilla, de Cuba (y recogido bajo el sello discográfico Panard, en 1950-1951); y también a José Antonio Salamán, una de las figuras más sobresalientes de la música popular puertorriqueña durante la segunda mitad del Siglo XX (y recogido en el LP «Navidad en el Trópico», publicado bajo el sello discográfico Ansonia, en 1957).
En cualquier caso, el villancico se hizo célebre tanto en Cuba como en Puerto Rico allá por la década de los 50 del pasado siglo, e incluso llegó a las Canarias, integrándose en las «rondallas de Navidad», tan arraigadas en la cultura popular isleña. Y en la actualidad todavía se escucha -y canta-, en especial en versiones discográficas. El villancico se hace eco así, a ambos lados del Atlántico, de la tradición de instalar en mucho hogares, para celebrar las fiestas de Pascua, árboles con adornos navideños.
Quienquiera que fuera su autor, lo más sorprendente estriba en ajustó la letra a la melodía de la canción española «Puentecito, puentecito», compuesta en 1945 por Ramón Perelló Ródenas (letra) y Genaro Monreal Campanera (música), y popularizada por Antoñita Moreno, a la que podemos escuchar en la grabación incluida en el Álbum Raíces de la canción española, núm. 9. Surge así un villancico con identidad propia, consolidado en el ámbito hispanohablante, y cuya letra transcribimos a continuación.
Arbolito, Arbolito
vamos al monte, hermanito,
a cortar un arbolito,
porque la noche es serena.
Los Reyes y los pastores
cantan siguiendo una estrella,
le cantan a Jesús Niño,
Hijo de la Virgen bella.
Arbolito, arbolito,
campanitas te pondré,
quiero que seas bonito,
que al recién nacido / te voy a ofrecer.
Iremos por el camino,
caminito de Belén,
iremos porque esta noche
ha nacido el niño rey.
Un arbolito para el Niño Jesús
Las estrofas 1, 2 y 4 están formadas por versos octosílabos. La primera es una redondilla con rimas consonantes: versos 1 y 4: /-éna/; versos 2 y 3: /-íto/. En cambio, en la estrofa segunda solo riman en consonante los versos pares: /-élla/ (versos 6 y 8), mientras que los impares quedan libres (versos 5 y 7). Del verso 7 hemos escuchado otra variante con respecto a la aquí recogida: «le cantan a Jesusito». Y en la estrofa cuarta quedan libres los impares (versos 13 y 15), y los impares riman asonante /-é/ (versos 14 y 16).
La estrofa tercera tiene varias particularidades: por una parte, la cierra un verso dodecasílabo: «que al recién nacido / te voy a ofrecer» (verso 12); y, por otra parte, en ella se combina la rima consonante (versos 9 y 11: /-íto/; la misma rima de los versos 2, 3, 9 y 11) con la asonante (versos 12 y 14: /é/, la misma asonancia que se repite en los versos 14 y 16). Todo ello crea unos sugestivos efectos musicales, de grata eufonía.
El contenido del villancico es alegre y festivo: en plena Nochebuena, un hermano le pide al otro que, aprovechando la tranquilidad de la noche, vayan a cortar un arbolito (estrofa 1) para, una vez decorado con campanitas, ofrecérselo al Niño recién nacido (estrofa 3); y para ello irán a Belén, a postrarse ante el niño rey (estrofa 4), adonde ya se dirigen los pastores, y los Reyes guiados por una estrella, que «le cantan a Jesús Niño, / Hijo de la Virgen bella» (estrofa 2).
Al clima de afectividad que se difunde por el villancico contribuyen los diminutivos: «hermanito» (verso 2), «arbolito» (verso 3 y 9, en el que repite la palabra, al igual que en el título), «Jesusito» (variante del verso 7), «campanitas» (verso 10), «bonito» (diminutivo de «bueno», verso 11) y «caminito» (verso 13).
En la estrofa que cierra el villancico hay varios recursos estilísticos que son propios de la poesía popular: la reiteración anafórica de la forma verbal «iremos» (versos 13 y 15); y la anadiplosis «camino, / caminito» (versos 13 y 14: al comienzo del verso se repite la misma palabra con la que concluye el verso anterior).
Y el continuo empleo del presente de indicativo actualiza el contenido del villancico, haciéndolo en cierto modo intemporal: «es» (versos 1 y 4), «vamos a cortar» (versos 2 y 3, perífrasis verbal con valor incoativo), «cantan» (versos 5 y 7) «quiero» (verso 11), «voy a ofrecer» (verso 12, nueva perífrasis verbal incoativa). En la última estrofa, los cambios verbales obedecen a una clara secuencia temporal: del «vamos a cortar» (versos 2 y 3), se para al «iremos» (versos 13 y 15, donde se expresa la próxima realización de un deseo), y de este al «ha nacido» (verso 16, porque el hecho del nacimiento del «Hijo de la Virgen bella» se acaba de producir). Es el milagro de la Nochebuena.