'Cantando Emmanuel' concluyó el martes 23 de diciembre
7 días, 170 horas de cantos navideños ininterrumpidos y más de 200 músicos: un festival del Líbano rumbo al récord Guinness
Mantener la sala con gente, coordinar turnos y asegurar que cada himno durara al menos dos minutos sin más de 20 segundos de respiro entre cantos, convirtió la hazaña en un verdadero desafío logístico
Durante siete días, la ciudad de Kfardebian, en el Líbano, vibró con música y espiritualidad. El recital 'Cantando Emmanuel', que concluyó el martes 23 de diciembre tras 170 horas de himnos navideños ininterrumpidos, se perfila como el maratón musical cristiano más largo del mundo y coloca al Líbano a las puertas de un récord Guinness.
Organizado por la promotora y productora Sandra Akiki, con el apoyo de la Alcaldía de Kfardebian, el evento se celebró en el Colegio de las Hermanas del Sagrado Corazón bajo el patrocinio del Patriarca Maronita, el cardenal Bechara Boutros Al-Rai, y reunió a 135 coros y solistas y 200 músicos, representantes de diversos ritos, idiomas y tradiciones cristianas.
Akiki, quien enseña teatro y música en la institución, recordó a san Agustín: «Quien canta, ora dos veces». Además, calificó a ACI Mena —agencia en árabe de EWTN— el proyecto como una «inspiración divina» y subrayó que los estudiantes fueron la columna vertebral del proyecto, con el respaldo de la Iglesia a todos los niveles.
El desafío logístico fue mayúsculo. Para cumplir con las normas de Guinness, se debía garantizar la presencia permanente de al menos 12 personas en la sala durante toda la semana. Según Akiki, las diócesis organizaron los turnos de asistencia para que el recinto nunca quedara vacío. Además, cada himno debía durar mínimo dos minutos y los intervalos entre cantos no podían superar 20 segundos.
El recital, que nació como una idea hace tres años, se convirtió en un cuadro artístico unificador que refleja la riqueza espiritual y cultural del Líbano. Akiki también evocó palabras del Papa León XVI durante su reciente viaje a esta tierra, quien destacó una característica del pueblo libanés: «Son un pueblo que ama la música, la cual, en los días de fiesta, se convierte en danza, lenguaje de alegría y comunión».
Más allá del espectáculo, el evento transmitió un mensaje de esperanza. Akiki señaló que, pese a las dificultades que enfrenta el Líbano, la paz termina por prevalecer y los sueños de los libaneses no se apagan, por severos que sean los desafíos.