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Un momento del videomensaje del PapaYouTube

El vídeo más explícito del Papa: pide a los jóvenes ser misioneros, vivir los sacramentos y buscar la vocación

Al más puro estilo de Juan Pablo II y en su lengua natal, León XIV ha dirigido un videomensaje a los jóvenes reunidos en las Conferencias SEEK26, que se celebran simultáneamente en Ohio, Texas y Colorado

Aunque León XIV ha demostrado en pocos meses tener un perfil propio, que es una suerte de síntesis de los últimos tres Papas, cada vez que se dirige a los jóvenes tiene ecos cada vez más nítidos de san Juan Pablo II. Y la última muestra ha sido el videomensaje que acaba de enviar a los jóvenes de Estados Unidos, el más explícito de todo su Pontificado, en el que les invita a buscar la voluntad de Dios, «sin miedo», a avivar «el celo misionero», y a «acercarse a Jesús a través de la comunión, los sacramentos y la Adoración Eucarística».

«Queridos jóvenes, ¿qué buscáis? ¿Por qué estáis aquí en esta conferencia?», comienza el Papa su mensaje, pronunciado en su inglés natal y dirigido a los miles de participantes de SEEK26, una iniciativa juvenil que se celebra simultáneamente en Columbus (Ohio), Fort Worth (Texas), y Denver (Colorado), en los Estados Unidos.

El evento, que comenzó el 1 de enero y se prolongará hasta el lunes 5, está organizado por FOCUS (Fellowship of Catholic University Students) y reúne a miles de católicos en torno a la oración, la adoración, las conferencias y las celebraciones.

Jesús, la respuesta a toda búsqueda

Partiendo del pasaje evangélico en el que los discípulos de Juan el Bautista llegan buscando a Jesús, el Pontífice se ha dirigido de un modo directo a los jóvenes: «Quizás vuestros corazones también están inquietos, buscando sentido, plenitud y dirección en sus vidas. La respuesta se encuentra en una Persona: sólo el Señor Jesús nos trae verdadera paz y alegría, y cumple cada uno de nuestros deseos más profundos».

Sin dar demasiados rodeos, y conocedor por su experiencia como agustino que en todo encuentro de jóvenes hay muchos que no han llegado a tener aún una experiencia de fe, el Pontífice ha explicado a los participantes que «durante esta conferencia, también vosotros tendréis la oportunidad de pasar tiempo con el Señor. Para algunos, como Andrés, puede ser su primer encuentro real con Cristo. Para otros, este fin de semana será una oportunidad para profundizar su relación con Él y su comprensión de la fe católica. ¡Estad abiertos a lo que el Señor os tiene reservado!».

Impulsados por el «celo misionero»

Además, el Sucesor de Pedro ha animado a que los jóvenes no sólo a vivir su fe de forma personal, sino a que lleven a cabo un anuncio explícito del Evangelio. Con una expresión arraigada en la tradición de la Iglesia pero que llevaba décadas sin utilizarse sin ambigüedades en el lenguaje pontificio: el celo apostólico.

Lejos de enredarse en consideraciones sobre proselitismo o caer en lugares comunes, el Papa apunta que «el celo misionero nace del encuentro con Cristo: deseamos compartir con los demás lo que hemos recibido para que ellos también puedan conocer la plenitud del amor y la verdad que sólo se encuentra en Él».

Y, de un modo aún más tajante, asegura: «Ruego para que, al salir de esta conferencia, todos se sientan impulsados por este mismo celo misionero a compartir con quienes los rodean la alegría que han recibido de un encuentro genuino con el Señor».

Sacramentos y preguntas sin miedo

Con el estilo pedagógico que le caracteriza, León XIV insiste en la importancia de que los jóvenes se acerquen «a Jesús a través de la comunión, los sacramentos y la Adoración Eucarística». Y en esos momentos de intimidad sacramental con Dios, «no temáis preguntarle a qué os llama», matiza.

Con una invitación directa a buscar la vocación –incluso sacerdotal–, el Papa explica a los jóvenes que «algunos, como Andrés y Simón Pedro, pueden estar llamados al sacerdocio, a servir al pueblo de Dios mediante la celebración de los sacramentos, la predicación de la Palabra de Dios y el caminar con Él. Otros pueden estar llamados a la vida religiosa, a entregarse por completo a Dios; otros pueden estar llamados al matrimonio y a la vida familiar».

Y, sea cual sea la vocación de cada uno, «si sentís que el Señor os llama, no temáis. Una vez más, permitidme enfatizar que solo Él conoce los anhelos más profundos, quizás ocultos, de vuestro corazón y el camino que os llevará a la verdadera plenitud. ¡Dejad que Él os guíe!».

Por último, el Pontífice se encomendaba a la Virgen María, para que «nos conduzca a Jesucristo, su Hijo, para que podamos conocerlo verdaderamente, para que conozcamos su amor por nosotros mismos, y el maravilloso plan que tiene para cada una de nuestras vidas. Así, nuestros corazones hallarán verdadero descanso en Aquel a quien buscamos».