A León XIV le gusta estar con la gente, y se le nota. Compartió con los chicos una experiencia personal de manera espontánea. Contó que, poco antes de llegar, había recibido un mensaje de una sobrina suya, joven también, que le preguntaba cómo lograba afrontar «tantos problemas del mundo» y si no se sentía solo. «La respuesta, en gran parte, son ustedes -dijo-, porque no estamos solos». Desde esa experiencia, invitó a los jóvenes a reconocer que la fe y la vida compartida en la comunidad cristiana son una respuesta concreta a la soledad y al desconcierto de nuestro tiempo.