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Los populares José Javier Bravo, Isaac Parejo (centro) y Carlos M. Guamán denuncian el genocidio de cristianos

Cuando Infovlogger, agnóstico, denunció en el Vaticano el genocidio de cristianos: «No me convertí, pero sentí paz»

Isaac Parejo, con más de 440.000 seguidores en YouTube y declarado abiertamente homosexual, decidió partir desde Madrid para alzar la voz por aquellos que, a manos de grupos islámicos radicales, están siendo asesinados por su fe

No es la imagen habitual de un peregrino al uso, pero su causa ha resonado con fuerza. Isaac Parejo, conocido como Infovlogger y quien afirma ser agnóstico, junto a Carlos M. Guamán (Carlitos de España) y José Javier Bravo (Madame in Spain), emprendieron el pasado 9 de diciembre un viaje desde Madrid hacia la Ciudad del Vaticano con una misión: dar visibilidad al genocidio de cristianos en África. Estos tres 'influencers', que se declaran abiertamente homosexuales, decidieron alzar la voz por aquellos que, a manos de grupos islámicos radicales están siendo asesinados por su fe.

«Christian Lives Matter»

La iniciativa, denominada «la caravanilla» —una alusión irónica a la flotilla internacional que partió hacia Gaza el pasado agosto— surgió ante lo que Parejo define como un vacío mediático deliberado. «Estábamos ya cansados de que en la televisión y en los medios de comunicación más generalistas se hablara siempre de algunos genocidios y se obviaran otros», explica a El Debate el comunicador.

Para él y sus compañeros, ver cómo se ignora la masacre de cristianos en el continente africano les hacía «hervir la sangre», sintiendo que ni siquiera existía una respuesta suficientemente visible por parte de las instituciones religiosas.

La peregrinación comenzó con actos en la Basílica del Pilar, donde llevaron pancartas con lemas como «Stop Genocidio» y «Christian Lives Matter». No hubo gritos ni megáfonos; optaron por protestas silenciosas para denunciar la tragedia. Tras su paso por Zaragoza, en Madrid entregaron una carta en el arzobispado solicitando oraciones y un mayor compromiso institucional por la vida de sus feligreses.

El «impacto» de Lourdes y el hallazgo de la paz

El camino no fue sencillo. El trayecto hacia Lourdes estuvo marcado por un viaje «tortuoso» de siete horas en tren, frío y lluvias torrenciales. Sin embargo, fue en el santuario francés donde algo cambió para Parejo. A pesar de su agnosticismo, la devoción de los fieles le conmovió profundamente: «Se me movió algo por dentro. Pensé que tenía que haber algo muy fuerte que empujara a la gente a hacer eso», confiesa.

En medio de su habitual batalla dialéctica en las redes sociales, Isaac experimentó una tregua inesperada. Al observar a la gente rezar, sintió que sus problemas diarios desaparecían: «Estaba en un sitio de paz... me acercó más a mí mismo y a trascender los problemas del día a día». Además, relata cómo sintió paz tras encender una vela por los perseguidos y asesinados por su fe.

Isaac Parejo (I), en Lourdes, encendiendo una vela por los asesinados por su fe

Defender el cristianismo como base de Occidente

La llegada al Vaticano estuvo precedida por lo que muchos podrían considerar una casualidad, pero que para Parejo fue una especie de 'señal divina'. Un vuelo cancelado en Lourdes debido a una niebla espesa les obligó a una «odisea» por Toulouse y a improvisar otros modos de llegar a la Ciudad Eterna.

No obstante, al llegar finalmente a Roma, descubrieron que de haber aterrizado el día previsto, el despliegue de seguridad por una visita oficial de una autoridad habría impedido su manifestación en la Plaza de San Pedro. «Pensé que no podía ser casualidad; sentí un vuelco al corazón», admite.

Ya en el Vaticano, la sensación fue distinta a la de Lourdes. Parejo describe todo como mucho más «masificado» y «turístico». Sin embargo, el balance del viaje ha sido «muy enriquecedor», no solo por la increíble cantidad de mensajes y apoyo que recibieron a través de redes sociales, sino porque, aunque no vivió una conversión radical, «me acerqué más a mí mismo y me sentí muy en paz, sobre todo al haber hecho algo para concienciar a la gente, y para remover conciencias». Al final, señala, «seas creyente o no, lo que estás defendiendo es que no maten a la gente, porque están asesinando a personas por sus creencias».

Para él, defender el cristianismo es defender la cultura y los valores occidentales sobre los que se ha construido Europa. Independientemente de la fe de cada uno, el mensaje que llevaron hasta el corazón de la cristiandad es un recordatorio urgente de una situación de la que no se habla: «Están asesinando personas por su fe», y su objetivo era que el mundo dejara de mirar hacia otro lado.