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Tyquan Hall, en el centro, con sus padres y la enfermera y el médico que le salvaron la vida nada más nacer

Tyquan Hall, en el centro, con sus padres y la enfermera y el médico que le salvaron la vida nada más nacer, ante el retrato del Cura ValeraDiócesis de Almería

El joven estadounidense sanado milagrosamente por el Cura Valera asiste a la beatificación

También ha acudido el médico almeriense que presenció el milagro: «Yo soy católico, pero también científico. Nunca me había pasado esto»

Uno de los invitados de excepción que acudieron en la mañana de este sábado a la beatificación del Cura Valera en Huércal-Overa (Almería) fue Tyquan Hall, el joven estadounidense que experimentó una curación milagrosa al poco de nacer por intercesión del sacerdote Salvador Valera Parra (1816-1889). Al adolescente le acompañaban sus padres; la enfermera Robin, que lo asistió en el momento del nacimiento; y el médico huercalense que lo atendió, el doctor Juan Sánchez, que emigró a los Estados Unidos hace varias décadas.

La diócesis de Almería ha difundido una entrevista que les realizó ayer viernes en la parroquia del municipio a los tres protagonistas del milagro ocurrido en 2007 y que fue reconocido por la Iglesia el 20 de junio de 2025.

El doctor Juan Sánchez, que se presenta como «católico, pero también científico», recuerda que «el bebé llegó sin respiración. Iniciamos inmediatamente todo el proceso de reanimación que hacemos en estos casos: ventilación, intubación, medicación…».

Pensó en el Cura Valera

Nada parecía funcionar: «Estuve bastante tiempo intentando estabilizarlo. Los pulmones no reaccionaban. Tuvimos que aumentar mucho la presión y, de hecho, se le produjo un neumotórax por la presión que hubo que ejercer para intentar que ventilara». «Aun así, no mejoraba. Los niveles de oxígeno eran muy bajos», detalla.

«Estuve una hora intentando resucitarlo, pero los pulmones no ventilaban. Ya no sabía qué más podía hacer», reconoce con impotencia el doctor Sánchez. «Algo que me sorprendió de mí mismo fue pensar en el Cura Valera en ese momento y pedirle que le curara. Cada vez que pienso eso, me pongo...», dice, con la voz entrecortada por la emoción.

Decidieron trasladar al bebé a la unidad neonatal. «Allí, la enfermera me avisó de que no detectaba latido cardíaco. Lo comprobé personalmente. Administramos más medicación y realizamos pruebas, incluso radiografías, para asegurarnos de que todo estaba correctamente colocado y que no había otras complicaciones. Pero no había respuesta. No había latido», explica.

Solo quedaba certificar la muerte del pequeño y dar la funesta noticia a los angustiados padres. «Fue un momento muy duro. Estaban llorando, hablando con los familiares», recuerda el médico español. Sin embargo, algo trastocó completamente la situación. Mientras estaba con ellos, la enfermera Robin llegó muy nerviosa, muy agitada, interrumpiendo la conversación.

Una súbita recuperación

«Fue increíble». Ahora es la enfermera Robin la que interviene. «Yo estaba en la unidad vigilando al bebé. En un momento empezó a cambiar, a recuperarse. Era horrible tener que interrumpir aquella conversación con los padres, pero tenía que hacerlo. Esa imagen se me ha quedado como una foto grabada para siempre», asegura.

El médico regresó corriendo a la unidad acompañado de la sanitaria. «Cuando volví vi al niño rosado, con color normal. Me quedé completamente desconcertado. Estuve dos días dándole vueltas, pensando qué había hecho yo médicamente para que mejorara… y no encontré ninguna explicación científica».

Enormemente sacudido por la experiencia, el doctor Sánchez llamó a su padre, que sigue viviendo en Huércal-Overa. «'¡Esto ha sido un milagro del Cura Valera!', sentenció el anciano. Fue él quien habló con el párroco y quien inició todo el proceso».

A partir de ahí comenzaron las investigaciones que, según el doctor, fueron «muy rigurosas». «Los legados pontificios investigaron todo: entrevistaron a otros médicos, a la enfermera, revisaron informes, pruebas… absolutamente todo».

El médico también ha hecho su propio camino personal: «Siempre he trabajado desde la lógica médica. Pero me di cuenta de que no todo puedo explicarlo científicamente. He pasado de pensar que todo es A más B igual a C… a comprender que hay cosas que no funcionan así». Y concluye: «Me siento pobre e indigno para ser instrumento de esta devoción que viene de mis abuelos y de mis padres».

Muy conocido en EE. UU.

Ahora, según este huercalense afincado en Estados Unidos, «todo el mundo conoce al Cura Valera allí». «No se había hablado mucho hasta que se hizo público el milagro. Después se divulgó en la prensa, también porque el Papa León XIV es americano. Me han querido entrevistar varias cadenas locales y nacionales», asegura.

Tyquan Hall es el gran beneficiado de toda esta historia. «Le doy las gracias y pienso en él cada día. Estoy muy agradecido», ha asegurado durante su visita al municipio almeriense para participar en la beatificación. El joven recuerda que «tenía cinco años cuando mis padres me lo contaron. Al principio no lo entendía, pero poco a poco empecé a darme cuenta de lo agradecido que tenía que estar».

El doctor Sánchez vuelve a recordar el mal trago que tuvo que pasar con los padres: «Tuve que decirles que había fallecido… y luego volver y decirles: 'Olvidad lo que os he dicho porque está vivo'. Y les dije: 'Os prometo que soy un médico experimentado y que nunca me había pasado esto'».

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