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El italiano David Pagliarani es el superior general de la Fraternidad desde 2018FSSPX

Los lefebvristas dejan en el aire la incógnita de su obediencia a Roma: «Pagliarani responderá en los próximos días»

La exigencia de Roma para seguir dialogando es clara: que la Fraternidad renuncie consagrar obispos el próximo 1 de julio, como anunció recientemente

Incertidumbre máxima ante la decisión que pueda adoptar la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) tras el encuentro mantenido ayer entre su superior general, el padre David Pagliarani, y el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe. «El padre Pagliarani responderá en los próximos días; escribirá directamente al cardenal Fernández y dará a conocer su respuesta a los fieles», reza el comunicado emitido a última hora de ayer jueves por la FSSPX.

El Vaticano ha propuesto a los sucesores de monseñor Marcel Lefebvre «un camino de diálogo específicamente teológico, según una metodología muy precisa, […] para poner de relieve los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica». Pero hay una condición previa: «Que se suspenda la decisión relativa a las consagraciones episcopales anunciadas» por la Fraternidad para el próximo 1 de julio, es decir, en poco más de cuatro meses.

La pelota está ahora en el tejado de los lefebvristas: ¿acatarán la medida exigida por Roma y renunciarán a consagrar nuevos obispos, o mantendrán su determinación de seguir adelante? Ciertamente, no es un tema menor para la Fraternidad, en cuanto que lo considera «su deber, en la necesidad espiritual en la que se encuentran las almas». «El padre Pagliarani enfatizó el espíritu de caridad con el que la Fraternidad considera estas consagraciones, así como su sincero deseo de servir a las almas y a la Iglesia romana», subraya el comunicado de la FSSPX.

Un diálogo teológico

Sin embargo, «el cardenal Fernández presentó un enfoque diferente de la cuestión», ponderan desde la Fraternidad. «Su propuesta consiste en 'un camino de diálogo específicamente teológico, según una metodología muy precisa, […] para poner de relieve los mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia católica', lo cual permitiría 'definir un estatuto canónico para la Fraternidad'», detalla el comunicado.

El punto de partida de las desavenencias hay que situarlo en el Concilio Vaticano II. No es fácil que ambas partes lleguen «a un consenso sobre 'los diferentes grados de adhesión requeridos por los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación'». Según el comunicado de la Fraternidad, «el cardenal precisó oralmente que, si bien se podía dialogar sobre el Concilio, no se podrían corregir sus textos».

Asentado este punto, «el prefecto del dicasterio pidió expresamente al superior general que presente esta propuesta a los miembros de su Consejo y que se tome el tiempo necesario para evaluarla». Los próximos días, por tanto, serán de incertidumbre hasta conocer la decisión que adopta la Fraternidad. Lo que sí solicitó el superior general fue «su deseo de poder entrevistarse personalmente con el Santo Padre». Parecería que el prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe no fuera de la plena confianza de Pagliarani, lo que le habría llevado a pedir tratar el tema directamente con León XIV.