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El cardenal Fernández con el padre Davide Pagliarani

El cardenal Fernández con el padre Davide Pagliarani, Superior General de la FSSPX

El Vaticano frena el desafío de los lefebvristas: «Suspendan la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas»

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe propone un itinerario teológico para fijar los «mínimos necesarios» de la plena comunión y un estatuto canónico, advirtiendo que nuevas consagraciones sin mandato papal romperían definitivamente la unidad eclesial

el dicasterio para la Doctrina de la Fe ha emitido un comunicado oficial tras el encuentro mantenido este jueves, 12 de febrero, entre el prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández, y el Superior General de la FSSPX, el reverendo Davide Pagliarani, bajo el beneplácito del Santo Padre León XIV.

El encuentro ha tenido como eje central la clarificación de puntos presentados por la Fraternidad en diversas cartas enviadas entre 2017 y 2019. Ante este escenario, el prefecto ha propuesto un «recorrido de diálogo específicamente teológico» con una metodología precisa, centrado en temas que, según el dicasterio, aún requieren una mayor precisión.

Entre las materias objeto de este diálogo se encuentran cuestiones espinosas como la voluntad divina respecto a la pluralidad de las religiones, la diferencia entre el «acto de fe» y el «obsequio religioso de la mente y la voluntad», así como los distintos grados de adhesión que exigen los textos del Concilio Vaticano II. Tras este, la fraternidad cuestionó frontalmente postulados sobre el ecumenismo, la libertad religiosa y la colegialidad, considerándolos desviaciones doctrinales que ponen en riesgo la esencia misma de la fe.

Advertencia contra el cisma

El comunicado es tajante respecto a las condiciones para que este acercamiento prospere. La Santa Sede ha recordado que la ordenación de obispos sin mandato pontificio «implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma)» con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto. Por tanto, el desarrollo de este diálogo presupone necesariamente que la FSSPX «suspenda la decisión de las ordenaciones episcopales anunciadas».

El objetivo último de este proceso es evidenciar los «mínimos necesarios para la plena comunión con la Iglesia Católica» y, como consecuencia, delinear un estatuto canónico para la Fraternidad.

Tras la propuesta vaticana, el Superior General de la FSSPX deberá presentarla a su Consejo para dar una respuesta formal al dicasterio para la Doctrina de la Fe. Si la respuesta es positiva, ambas partes estabilizarán de común acuerdo los pasos, etapas y procedimientos a seguir en este camino.

Desde el dicasterio se ha hecho un llamamiento a toda la Iglesia para que acompañe este proceso con la oración al Espíritu Santo, a quien se señala como el «principal artífice de la verdadera comunión eclesial querida por Cristo».

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