Culminación de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia
La colosal proporción de la cruz que corona la torre más alta de la Sagrada Familia comparada con un humano
Mide 17 metros, lo mismo que un edificio de cinco o seis plantas, y en un futuro se podrá acceder a ella
La basílica de la Sagrada Familia de Barcelona se convirtió recientemente en la iglesia más alta del mundo, con sus 172,5 metros de altura. Es la medida de su torre de Jesucristo, que el pasado 20 de febrero quedaba coronada por una descomunal cruz de 17 metros de altura –lo mismo que mide un edificio estándar de cinco o seis plantas–, 13,5 de ancho y 100 toneladas de peso.
Para hacerse a la idea de la inmensidad de este elemento arquitectónico, basta con fijarse en el gráfico que aparece más abajo, donde se compara la altura de una persona de 1,80 metros de altura con la cruz recientemente concluida.
La cruz que corona la torre de Jesucristo, comparada con una persona de 1,80 metros de altura
En los próximos meses continuarán los trabajos para retirar el andamiaje y preparar el interior, ya que el objetivo es que la torre sea un mirador con capacidad para once personas desde el que contemplar la ciudad. Pero, para eso, habrá que esperar: la torre de Jesucristo no abrirá al público hasta 2027.
En su núcleo brillará el Agnus Dei, el Cordero de Dios, una escultura del italiano Andrea Mastrovito que evoca el sacrificio redentor de Cristo, tal y como lo ideó Gaudí. Se tratará de un cordero de vidrio soplado y pan de oro en un hiperboloide luminoso que alude a la Trinidad y la Eucaristía. Concepción original de Gaudí en sus Álbumes del Templo, incluye la inscripción de Juan 1, 29 («Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»), y un foco de luz que desciende desde el cielo, simbolizando la resurrección. Visible por las ventanas de cerámica y vidrio de la cruz, resplandecerá de día con el sol, y de noche con focos.