Fundado en 1910

Alejandro Macarrón, vicepresidente del Centro Diego de CovarrubiasThorun Piñeiro

Entrevista al vicepresidente y a la directora del Centro Diego de Covarrubias

«El liberalismo bien entendido es plenamente coherente con el catolicismo»

La misión principal del Centro Diego de Covarrubias es defender e impulsar una sociedad de personas libres, en una economía de libre mercado, pero siempre dentro del marco de los principios morales, éticos y culturales del cristianismo

Exploramos una corriente de pensamiento que une la tradición cristiana con la libertad. Nos acompaña el Vicepresidente del Centro Diego de Covarrubias, Alejandro Macarrón y su directora ejecutiva, Virginia Boceta.

Un don que exige responsabilidad

–Alejandro, estuviste muy presente en los inicios del Centro: ¿cuál es la misión fundamental que su institución desde hace 15 años?

–Nuestra misión es defender e impulsar una sociedad de personas libres, en una economía de libre mercado, pero siempre dentro del marco de los principios morales, éticos y culturales del cristianismo. Creemos que la libertad humana es un regalo divino y, como tal, debe ser el eje de la organización social. Y a su vez la libertad, sin un sustrato moral en la gente en línea con los valores esenciales judeocristianos –como la honradez, amor al prójimo y respeto a su propiedad privada, laboriosidad, austeridad, estabilidad y fecundidad familiar–, puede llevar a las sociedades por malos derroteros.

–Históricamente, la relación entre la Iglesia y el liberalismo ha sido tensa. ¿A qué se debe este conflicto de origen?

–Se debió principalmente a una confusión conceptual en el siglo XIX. Se mezcló el racionalismo antirreligioso de la Revolución Francesa con las ideas genuinas de libertad política y económica. Afortunadamente, figuras como Lord Acton y, más tarde, el Concilio Vaticano II y Juan Pablo II con su encíclica Centesimus annus, aclararon que una sociedad libre y virtuosa es plenamente coherente con el catolicismo. Y nosotros, modestamente, añadimos que el catolicismo sin libertad humana, también en los campos económico y político, es menos pleno.

–El Centro lleva el nombre de Diego de Covarrubias. ¿Por qué es él una figura tan clave para ustedes?

–Diego de Covarrubias representa la «Escuela de Salamanca», cuna del liberalismo económico y cristiano. Fue un jurista y eclesiástico del Siglo de Oro que, además de ser antiesclavista, desarrolló una teoría subjetiva del valor: entendió que el precio justo nace del libre acuerdo entre comprador y vendedor según la escasez y la utilidad. Él personifica la coherencia entre la fe y la libertad de mercado.

–Mencionan que los doctores de Salamanca no eran «economistas puros». ¿Cómo abordaban entonces la economía?

–Su enfoque era la Teología Moral. No buscaban solo eficiencia, sino justicia. Su pregunta central era «¿qué es lo justo?». Para ellos, la economía es una extensión del actuar humano y, como el hombre es libre, debe guiar sus decisiones mediante la Ley Natural y la recta razón.

–Hablemos de los objetivos del Centro. ¿Por qué consideran que el liberalismo es el mejor enfoque para un cristiano hoy?

–Porque el liberalismo, bien entendido, se fundamenta en la dignidad del individuo y en la realidad inalienable de la libertad, ya que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios. Dios nos hizo libres. Es un sistema que respeta la soberanía de la persona frente a cualquier colectivismo. Y esto nada tiene que ver con el egoísmo, que se queda en el «amarte a ti mismo», en lugar de «amar al prójimo como a ti mismo».

–Su propuesta se basa en tres pilares. ¿Podría resumirlos?

–Un Sistema Económico de libre Mercado y libre empresa: creemos que la propiedad privada y la libertad de precios son las herramientas más morales y eficaces para combatir la pobreza. Y así lo demuestra la historia. Un Sistema Político Democrático: basado en la separación de poderes, la igualdad ante la ley y la garantía de derechos fundamentales como la vida (desde la concepción) y la propiedad. Y un Sistema Moral Pluralista: enmarcado en los valores judeocristianos y grecorromanos que han dado forma a la civilización occidental.

El Estado, al servicio de la sociedad

–¿Qué papel juega el Estado en esta visión de sociedad?

–El Estado debe ser un servidor de la sociedad, no su dueño. Defendemos el principio de subsidiariedad: el Estado debe respetar la autonomía de la familia y las instituciones sociales, interviniendo solo lo necesario para asegurar un marco de orden y libertad, pero sin interferir en la libre iniciativa de las personas. Ahora, no solo hay un intervencionismo brutal disfrazado de «ayuda social» sino que se entorpece, con excesivas normas y burocracia, cualquier iniciativa empresarial o privada. Esperemos un cambio pronto porque la recuperación de las libertades y disminución del estado son ya urgentes.

–Retrocedemos al año 2009 y hablamos con Virginia Boceta. ¿Cómo surge la chispa inicial para crear este proyecto?

–Todo empezó con su fundador y hoy presidente de honor, Vicente Boceta Álvarez, y sus múltiples inquietudes. Ya en ese año escribió un texto titulado, La Batalla de las Ideas, que no llegó a ver la luz entonces, y que hemos rescatado y publicado recientemente, por estar de plena actualidad y seguir representando y resumiendo muy bien esas inquietudes.

En ese contexto y con esas preocupaciones, Vicente escribió un email a Alejandro Macarrón, aquí presente, con copia al gran Don Juan Velarde y otros amigos, porque sentía que debíamos defender activamente el liberalismo desde una perspectiva cristiana. Notaba que en España, gran parte de la jerarquía eclesiástica y la «democracia cristiana» seguían siendo hostiles al libre mercado, anclados en un intervencionismo estatal que consideraba perjudicial.

Virginia Boceta, directora ejecutiva del Centro Diego de Covarrubias

–Menciona usted una brecha entre la fe y los principios liberales. ¿Qué referentes tenían para intentar cerrarla?

–En Estados Unidos ya existía el Instituto Acton, dirigido por el padre Sirico, que estaba haciendo un trabajo magnífico influyendo positivamente en sacerdotes y laicos. Siempre ha sido un gran referente. En España, la idea era seguir la estela de figuras como Rafael Termes o Lucas Beltrán. Era urgente actuar frente al avance del llamado «socialismo cristiano», que estaba calando incluso en la educación de nuestros hijos.

–De ese correo electrónico en 2009 se pasó a la acción. ¿Cuándo se materializa la creación del Centro finalmente?

–Así es. El Centro Diego de Covarrubias vio la luz oficialmente en 2010. Y es justo en estas fechas, en abril del 2011 para ser exactos, cuando se firma el Acta fundacional y los primeros estatutos. Y por eso ahora justo, 15 años después, estamos de celebración.

Pensar juntos

–Mantener una institución de este tipo durante más de una década no es fácil. ¿Cómo han logrado sostenerse?

–Siendo libres e independientes, con mucho trabajo, y creo que manteniendo una humildad muy propia de su fundador. Somos una asociación que se financia exclusivamente a través de sus socios, benefactores y donaciones puntuales para proyectos concretos. No dependemos de nadie externo. Y así debemos seguir. La coyuntura actual, llena de una intensidad inusual acrecentada además por las redes sociales, hace que sea más importante que nunca mantenerse al margen de partidismos o sectarismos.

Obviamente nuestros ideales, sin duda, casan más con una derecha liberal conservadora. Pero el panorama actual, tristemente, está lleno de conflicto hasta entre los que piensan igual en un 90% de las cosas. El Centro, no solo no debe alimentar ningún conflicto, sino más bien sentar en la misma mesa a esos que discrepan en unos mínimos o no tan mínimos, para escucharlos y, o bien acercar posturas desde el respeto, o sencillamente seguir aprendiendo.

–Veo que para celebrar esta larga trayectoria organizan un gran foro de fin de semana en abril, con diálogos, charlas cortas y debates.

–Eso es. Es la primera vez que organizamos unas jornadas de fin de semana, en torno a los temas centrales que defendemos y que son dignos de debate o reflexión. Será un encuentro de diálogo donde aprenderemos y debatiremos sobre economía, fe y libertad. Tanto con los ponentes como entre las casi 100 personas que están apuntadas de momento. Y lo más importante es que tenemos el lujo de contar grandes personas con una gran trayectoria y que son grandes defensores de la libertad y los valores cristianos desde sus campos de actuación, y además en un entorno histórico/religioso muy especial.

–¿Se puede asistir aún?

–El foro de fin de semana –del 10 al 12 de abril– se celebrará en la Hospedería de la Santa Cruz, de los monjes benedictinos, que merecen además todo nuestro apoyo. Las entradas con estancia están casi agotadas, pero hay aún entradas de día sin estancia que se pueden adquirir. (Se puede consultar la agenda, los participantes y el contenido en este enlace).

–Para acabar, ¿cómo se plantean o miran al futuro con la situación actual? ¿cuál es el siguiente paso?

–Seguir creciendo. Creemos que nuestra misión, visión y valores son más necesarios que nunca en estos momentos. Consideramos que estos ideales han de llegar a más personas para construir una sociedad más justa, libre y próspera. Y no quiero terminar sin manifestar un profundo agradecimiento a todos los que nos han acompañado en este empeño desde aquel primer correo de Vicente.

Han sido muchos y ha sido mucha la actividad que se puede ver en la Memoria de actividades de los 15 años accesible en nuestra web: conferencias, debates, premios, edición de libros y cuadernos con una gran colección… Siempre con el objetivo de demostrar que la libertad económica y los valores cristianos no solo son compatibles, sino necesarios para una sociedad próspera. Solo nos queda seguir dando la batalla de las ideas liberales-cristianas.