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Las 800 butacas del auditorio han sobrado para sentar a los 300 asistentes

Las 800 butacas del auditorio han sobrado para sentar a los 300 asistentesITVR

En la 55ª Semana Nacional de Vida Consagrada

Los religiosos definen la ola de conversiones como «una reacción integrista de la revolución ultraderechista»

Encuentran razones «políticas» en el creciente número de jóvenes que vuelven a la fe y les acusan de «falta de humildad», a la vez que reconocen que las congregaciones religiosas se están «quedando en los huesos»

Inasequibles al desaliento. El Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR) ha inaugurado esta mañana la 55ª Semana Nacional de Vida Consagrada en el colegio de los salesianos del Paseo de Extremadura, en Madrid, y que abordará hasta el sábado el desplome de vocaciones, entre otros temas. Sin embargo, en la misma conferencia de apertura no han dudado en mostrar su descontento con el incipiente retorno –o descubrimiento, en muchos casos– a la fe de miles de jóvenes en todo el mundo.

«Hay una reacción integrista no devocional, sino política», que supuestamente pretendería «hacer uso del cristianismo como componente de la revolución ultraderechista», ha aseverado Fernando Vidal, sociólogo y director de la cátedra Amoris laetitia de la Universidad Pontificia Comillas, según ha recogido el portal Religión Digital. En su particular interpretación, Vidal ha sentenciado que esta corriente pediría «una vuelta al catolicismo», pero que realmente supone «una ideologización sin conversión, porque la conversión a lo católico está caracterizada por la humildad», algo que, a su juicio, no estaría presente en los neoconversos.

Acto seguido, el sociólogo de la universidad jesuita ha señalado a las nuevas realidades de la Iglesia para denostarlas: «No sé si lo mejor es basar la evangelización en los nuevos movimientos; quizá lo más inteligente sea estar en las fronteras, habitar las calles».

Sin noticias de Dios

«Las encuestas no indican aumento de catolicismo entre jóvenes», ha subrayado el sociólogo, que parece haber pasado por alto las crecientes cifras de personas que han solicitado su ingreso en la Iglesia católica en países de todo el mundo. El sociólogo ha hecho esta afirmación, además, solo unos días después de que alrededor de 14.000 adultos hayan recibido el bautismo en España durante la Vigilia Pascual del Sábado Santo, la cifra más alta de las últimas décadas. Pese a ello, el sociólogo ha insistido en que «no hay datos que nos digan que esté aumentando nada», aunque ha reconocido que «es cierto que el descenso se ha frenado».

En Francia, por ejemplo, se constata también un desproporcionado auge en el número de adultos que han solicitado el bautismo a partir de 2022. Hasta ese año, el número se mantenía estable en torno a los 4.500 neófitos. En 2023, la cifra ascendió a los 5.463; a 7.135 el año siguiente y así hasta los 13.234 de este año, a los que hay que sumar alrededor de 8.100 adolescentes. La lista de lugares donde también se ha registrado este relevante incremento es extensa: desde Inglaterra a Malasia y de Hong Kong a Estados Unidos.

Gráfico que muestra el aumento sin precedentes en la cifra de neófitos a partir de 2023

Gráfico que refleja el aumento sin precedentes en la cifra de neófitos a partir de 2023 en FranciaConferencia Episcopal Francesa

Para el sociólogo, sin embargo, todas estas conversiones no serían auténticas, ya que habría que encuadrarlas en la citada «reacción no devocional, sino política». Quizás ha sido más realista el claretiano Antonio Bellella, director del ITVR, quien en su intervención ha reconocido que «nos estamos quedando en los huesos», refiriéndose a la situación de una gran parte de la vida consagrada. «Somos la sombra de lo que éramos», ha constatado, para mostrarse, pese a ello, optimista, asimilando su situación no a una «metáfora de muerte, sino de gestación». Gestación que no parece verse reflejada en el título de estas jornadas: «Afrontar la reducción. Caminando y habitando en el desierto».

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