Fundado en 1910
Louis de Wohl

El icónico Louis de Wohl

Louis de Wohl: el astrólogo que cambió los secretos del espionaje por las vidas de santos

De guionista en el Berlín de entreguerras a capitán del servicio secreto británico, este prolífico autor terminó sus días como el novelista de cabecera de Pío XII

Pocos hombres pueden presumir de haber vivido una vida que eclipse a sus propias ficciones, pero Louis de Wohl es sin duda uno de ellos. Nacido en el Berlín de 1903 como Mucsinyi Wohl Lajos, su biografía es un periplo cinematográfico que recorre los salones de la nobleza europea, los despachos del espionaje británico y los pasillos del Vaticano. Su padre, un capitán de húsares húngaro y juez, era de ascendencia judía pero de fe católica, una dualidad que marcaría el destino de Louis cuando la sombra del nazismo comenzó a oscurecer Alemania.

Antes de ser el gran hagiógrafo del siglo XX, De Wohl fue un espíritu inquieto que trabajó en un banco, diseñó moda y escribió más de 30 novelas de aventuras, de las cuales 16 llegaron a la gran pantalla. Sin embargo, un encuentro fortuito en un baile en 1930 lo cambió todo: allí descubrió la astrología, una disciplina que no solo le fascinó personalmente, sino que se convirtió en su arma de guerra.

Corazón inquieto de Louis de Wohl

Corazón inquieto de Louis de Wohl

Al estallar el conflicto mundial y tras huir a Inglaterra, el MI5–el servicio de inteligencia nacional del Reino Unido– lo alistó con el rango de capitán. Su misión era tan insólita como crucial, una maniobra estratégica para golpear al Führer donde más le dolía: en su propia superstición. De Wohl no se limitó a redactar cuartetas apócrifas de Nostradamus que anunciaban el asesinato del dictador tras sus éxitos iniciales; también cruzó el Atlántico para actuar como un eficaz agente de propaganda en Nueva York.

Allí, ante auditorios, desgranó las asombrosas coincidencias astrales entre Hitler y el ocaso de Napoleón, una táctica diseñada para convencer a la opinión pública estadounidense de que la derrota del Reich era una inevitabilidad escrita en el firmamento. Su influencia fue tal que incluso llegó a asesorar a sus superiores sobre el desembarco de Normandía: De Wohl sugirió que, dado que los astros parecían favorecer momentáneamente a Hitler, el dictador se vería inducido a una falsa calma y subestimaría las alarmas reales de la invasión aliada.

El arte de contar vidas ejemplares

Pero la verdadera transformación de este caballero de las letras llegaría tras la guerra. Casado con Ruth M. Lorch, Dama de la Orden del Santo Sepulcro, De Wohl reorientó su brillantez narrativa hacia la espiritualidad católica. Sus novelas históricas sobre figuras como Santo Tomás de Aquino en La luz apacible, San Agustín en Corazón inquieto, San Ignacio de Loyola en El hilo de oro, Santa Catalina de Siena en Asalto al Cielo o San Francisco Javier en El Oriente en llamas no son meras biografías; son vibrantes relatos donde la historia y la fe de estos hombres de Dios se entrelazan con una maestría que le valió el reconocimiento mundial.

Su prestigio fue tal que el propio Papa Pío XII le encargó personalmente escribir una historia de la Iglesia, encargo que cristalizó en su obra póstuma Fundada sobre roca. Hoy, sus libros siguen leyéndose y vendiéndose en todo el mundo. Quien se acerca a sus páginas no solo sabe que va a descubrir la vida de un gran santo de forma cercana y actual, sino que se dispone a dejarse interpelar por ella. De Wohl logró así algo que ni los astros ni el espionaje pudieron: capturar la luz eterna de los santos para el lector moderno.

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