Lo que la Revolución expropia «para el pueblo» queda reducido a escombros y ruina
Cuando, en 1961, el Gobierno comunista de Cuba nacionalizaba los colegios católicos de la isla, estaba firmando, en realidad, su sentencia de muerte: «La titularidad estatal solo trajo abandono y, ahora, destrucción»
El colegio de los escolapios de Guanabacoa
Donde había niños y juegos, ahora hay escombros y basura
Una iglesia saqueada
Hasta las baldosas hidráulicas
Que devuelvan el complejo a sus legítimos dueños
Una joya del siglo XVIII, saqueada y vandalizada