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El Papa León XIV a su llegada a la Catedral de Barcelona junto al Cardenal OmellaAFP

​El Papa apela cinco veces a la unidad en su primera homilía en Barcelona: «Que nada la destruya»

El Santo Padre ha pronunciado su homilía en catalán y castellano y ha pedido al pueblo catalán que sea «constructor de unidad»

León XIV ha llegado a Barcelona. Después de tres intensas jornadas en Madrid, el Sumo Pontífice ha arribado en la Ciudad Condal, donde ha pronunciado sus primeras palabras en catalán. «Estimats germans i germanes, Amb gran goig començo la meva visita resant l’Hora sexta en aquesta Catedral amb tots vosaltres (Queridos hermanos y hermanas: Con gran alegría inicio mi visita rezando la Hora sexta en esta Catedral junto a vosotros)», ha iniciado su homilía el Santo Padre tras el rezo de la Liturgia de las horas en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona.

Previo a la homilía, el Papa ha llegado a la catedral de Barcelona sobre la 1 y media del mediodía acompañado del cardenal Omella, quien, al igual que hizo José Cobo en Madrid, actuará como maestro de ceremonias en los actos de Su Santidad en la capital catalana.

El Papa León XIV a las puertas de la Catedral de Barcelona a su llegada al rezo de la Hora MediaAFP

Tras su saludo oficial a el Cabildo, la curia diocesana, voluntarios, seminaristas y formadores, el Sumo Pontífice ha bajado a la Cripta de Santa Eulalia, patrona de Barcelona, en compañía de Omella, para posteriormente visitar el claustro y la fuente eucarística. Se trata de una pila bautismal del siglo XV en la que se bautizaron los primeros cristianos de América, lo cual adquiere un simbolismo especial al ser León XIV el segundo Papa americano, pero el primero que pisa suelo español.

Con los primeros acordes gregorianos ha dado comienzo la invocación inicial en latín, para dar paso al himno y al rezo de los salmos, centrados principalmente en la esperanza y pronunciados también en catalán, al igual que la lectura y el responsorio.

Una ver concluido el rezo de la Hora Sexta, una de las horas canónicas de la tradición cristiana y correspondiente a la hora aproximada de los episodios de la Pasión de Jesucristo, el Santo Padre ha pronunciado una homilía cargada de mensajes hacia el pueblo catalán, a quien ha apelado directamente a la unidad.

«Barcelona es llamada 'Cap i Casal de Catalunya'. Lo que da a esta comunidad, a todos vosotros, barceloneses y catalanes, una vocación y una responsabilidad especial de convertiros, con la ayuda de Dios, en constructores de unidad», ha pronunciado el Papa en presencia de la curia y los voluntarios.

Haciendo alusión a la carta de San Pablo a los Efesios en la que el discípulo clama que «en la riqueza de los dones recibidos, somos fuertes porque estamos unidos, y estamos unidos porque estamos animados por el mismo Espíritu», el Santo Padre ha expresado que «es importante, para cada uno de nosotros, no permitir que nada destruya la unidad en la que Dios nos ha constituido y hacia cuya plenitud nos conduce día tras día».

El Papa León XIV en la Catedral de Barcelona, durante el rezo de la Hora MediaAFP

En esta misma línea, pero haciendo alusión ahora a su patrón como agustino, León XIV ha rescatado estas palabras de San Agustín hablando sobre los mártires de la Iglesia: «No nos parezca poca cosa el ser miembros de aquel de quien lo fueron aquellos con quienes no podemos equipararnos […] obedecemos al mismo Señor […], perseguimos la misma caridad y abrazamos la misma unidad», ha insistido Prevost.

Tras estas palabras del patrón de su orden, el Papa ha proseguido su sermón llamando a todos a ser mártires en nuestro día a día, y testigos y profetas de la unidad: «Con este espíritu es que también nosotros, en un mundo desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista, queremos ser 'mártires', es decir, testigos y profetas de unidad, de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias», ha instado el Santo Padre a los presentes.

Al fin de su discurso, León XIV ha invocado a la Virgen María, «Madre de la Iglesia y Madre de la unidad, nos ayude a ser fieles a este compromiso y a esta misión: «Santa Maria de la Mercè, pregueu per nosaltres»», ha concluido el Pontífice.