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Beata Mercedes María de Jesús Molina

Beata Mercedes María de Jesús Molina

¿Qué santo celebramos hoy, 12 de junio?

Hoy conmemoramos a la beata Mercedes María de Jesús Molina

Nació en Baba, población perteneciente en esa época parte del Departamento de Guayaquil, (Ecuador), el 24 de septiembre de 1828, hija de don Miguel Molina y Arbeláez y de doña Rosa Ayala y Aguilar, quienes eran hacendados, dueños de grandes plantaciones de cacao.

Su padre murió en 1830, cuando ella tenía apenas dos años, por lo que con su madre se trasladó a vivir a Guayaquil. Su madre le enseñó a rezar y a conocer la doctrina cristiana. Cuando Mercedes tenía 15 años murió su madre. Era entonces una bella jovencita que atraía poderosamente a muchos gentiles galanes que rondaban su casa con pretensiones amorosas.

Un joven que quedó fascinado por su belleza, por su dulzura y pureza, la pidió por esposa a lo que ella consintió. Sin embargo, un día, durante un paseo, Mercedes se cayó del caballo y se fracturó un brazo. Durante el periodo de rehabilitación, contempló a Jesús en el camino del Calvario, y leyó la biografía de Mariana de Jesús. Quedó profundamente conmovida. Una noche sintió que era invitada a ofrecerse a sí misma a Dios, y canceló el compromiso. Tomó el hábito mercedario introduciendo en su vida la oración, la mortificación, el ayuno y las obras de caridad. Era el inicio de un irreversible itinerario espiritual.

Mercedes se entregó por entero a Dios y emitió votos de virginidad perpetua tomando el camino del sacrificio, la bondad, la oración y la meditación. Sucedió entonces que, estando en oración contemplativa, siguiendo los pasos de Mariana de Jesús, a quien imitaba en su amor a Dios, ésta le manifestó, a través de un rosal florido, que fundaría un colegio religioso.

En 1862 comenzó a levitar cuando oraba, perdía los sentidos y entraba en éxtasis después de comulgar. Al año siguiente su fama de beata se extendió por toda la ciudad ocasionando los más variados comentarios. Fue justamente por esa época cuando conoció a Narcisa de Jesús Martillo Morán, con quien compartió su casa por largo tiempo para ayudarse mutuamente en el camino de la cruz, y practicar juntas la virtud, la oración y la penitencia.

En 1870 viajó al oriente con el propósito de evangelizar a los jíbaros, y tres años más tarde, luego de cumplir con su labor cristiana a costa de muchos sufrimientos, el Señor la condujo a la ciudad de Riobamba donde el 14 de abril de 1873 vio cristalizado su deseo de fundar un instituto religioso, al que puso bajo el patrocinio de la santa quiteña Mariana de Jesús.

Posteriormente continuó llevando una vida ejemplar, de amor al prójimo y de sacrificio hasta el heroísmo, y debido al ayuno y la penitencia su cuerpo se fue debilitando poco a poco hasta que la muerte la sorprendió, en olor a santidad, el 12 de junio de 1883.

El 8 de febrero de 1946 el Papa Pío XII decretó la introducción de la causa de su beatificación, y el 27 de noviembre de 1981, el Papa Juan Pablo II expidió el Decreto sobre las Virtudes Heroicas y le dio el título de Venerable. Cuatro años más tarde, el 1 de febrero de 1985, «La Rosa del Guayas» fue beatificada durante la visita pastoral que el Santo Padre realizó a la ciudad de Guayaquil.

En aquella ocasión, el Papa dijo: «La santidad consiste en el amor. Esta fue en realidad la santidad de esta mujer de la costa ecuatoriana: vivir el amor de Jesús en el amor del prójimo. La mirada contemplativa de la Madre Mercedes había quedado fascinada por la pobreza del Niño de Belén, por el dolor del rostro paciente del Crucificado. Quiso ser sencilla y limpiamente amor para el dolor, según el lema recogido en los primeros apuntes biográficos: 'Amor por tantos cuantos dolores en el mundo los hay'; encarnar en obras la caridad para todos aquellos que en la pobreza, el dolor, el abandono reflejaban el misterio del Niño pobre de Belén o del Cristo doliente del Calvario».

Sus restos descansan en la ciudad de Riobamba, en la misma casa donde fundó la Congregación de las Marianitas.

El 24 de abril de 2015 la Conferencia Episcopal de Ecuador la declaró patrona de los misioneros ecuatorianos «ad gentes».

Pasos para la canonización

El acto de canonización suele ser por lo general presidido por el Papa, y es una de las ceremonias más importantes de la Iglesia católica. El proceso de canonización se produce tras la muerte del santo y normalmente la petición viene precedida por las siguientes etapas:

  • ​Postulación: es el proceso por el cual se presenta y se da a conocer la intención de proponer a una persona como santo. Este proceso requiere de datos biográficos y testimonios.
  • Siervo de Dios: iniciación del postulado dentro de proceso de beatificación y declaración como persona vinculada a la Iglesia católica.
  • Venerable: equivale a persona digna de estima y de honor. Asociado a una vida ejemplar y previo a la beatificación.
  • Beatificación: si se prueba la existencia de un milagro relacionado con el venerable se procede a la beatificación.
  • Canonización: si al beato puede atribuirse un segundo (o más) milagros se procede a canonizarle.
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