El padre Manuel Hernández Sigüenza comentando el evangelio dominical
El evangelio del domingo en un minuto
Comentado por el P. Manuel Hernández Sigüenza, párroco de Briñas, Zarratón y Rodezno (La Rioja)
El sacerdote Manuel Hernández Sigüenza, párroco de Briñas, Zarratón y Rodezno (La Rioja), propone una breve meditación sobre el evangelio que se lee hoy domingo en misa (san Mateo 13, 1-23).
XVI Domingo del tiempo ordinario
Y otra semana más continuamos con las parábolas de la agricultura. Básicamente los personajes van a ser los mismos que nos dijo Jesucristo la semana pasada: el campo vamos a ser nosotros, Dios va a ser el sembrador y el demonio, el mal va a ser aquel que siembre la cizaña.
Que, por curiosidad, yo nunca los había visto, pero la cizaña y el trigo es que son súper parecidos. Seguramente, los expertos de campo y los agricultores lo entenderán, pero a simple vista yo soy incapaz de diferenciarlos.
Es que efectivamente, todas las acciones que hacemos nosotros a lo largo de nuestra vida pueden ser buenas, malas o, depende con qué matiz, confundir lo uno con lo otro, ¿no? Buscando muchas veces esa vuelta de la vida que buscamos como seres humanos.
Y es que efectivamente, la forma de quitar la cizaña es buscar primero dónde está, es decir, hacer en nuestro corazón, en nuestro interior, un examen de conciencia para así después poder hablarlo con Dios. Qué método voy a utilizar para cortar la cizaña y después el quitarla. Básicamente ir a la confesión, ir a arrepentirnos de nuestros pecados.
Pues venga, vamos a en este tiempo de verano, que además es el tiempo propicio, propio de la siega, que hagamos un buen examen de conciencia y nos confesemos para así quedarnos en gracia de Dios.
Que, por curiosidad, yo nunca los había visto, pero la cizaña y el trigo es que son súper parecidos. Seguramente, los expertos de campo y los agricultores lo entenderán, pero a simple vista yo soy incapaz de diferenciarlos.
Es que efectivamente, todas las acciones que hacemos nosotros a lo largo de nuestra vida pueden ser buenas, malas o, depende con qué matiz, confundir lo uno con lo otro, ¿no? Buscando muchas veces esa vuelta de la vida que buscamos como seres humanos.
Y es que efectivamente, la forma de quitar la cizaña es buscar primero dónde está, es decir, hacer en nuestro corazón, en nuestro interior, un examen de conciencia para así después poder hablarlo con Dios. Qué método voy a utilizar para cortar la cizaña y después el quitarla. Básicamente ir a la confesión, ir a arrepentirnos de nuestros pecados.
Pues venga, vamos a en este tiempo de verano, que además es el tiempo propicio, propio de la siega, que hagamos un buen examen de conciencia y nos confesemos para así quedarnos en gracia de Dios.